Foodies on Menorca
1 kg de tomates de verano bien maduros
2 cebollas
2 pimientos verdes
4 dientes de ajo
Perejil
Aceite de oliva
Pan para sopas
Higos de cristià o paratjals
Patatas fritas
Sal
1 cucharadita de azúcar
1 litro de agua
Alcaparras
Aceitunas cortadas en rodajas
Melón
En una cazuela de barro ponemos un buen chorro de aceite de oliva y preparamos el sofrito empezando por las cebollas cortadas en rodajas.
Cuando empiecen a tomar color, añadimos los ajos y los pimientos verdes cortados en trozos. En este caso, pueden ser más grandes que cuando preparamos un sofrito para un arroz. Finalmente, incorporamos los tomates pelados y cortados en cuartos.
Cada vez que añadimos un ingrediente, lo salamos ligeramente. Al incorporar los tomates, añadimos también una cucharadita de azúcar.
El sofrito debe cocinarse lentamente, a fuego bajo, para que se confite todo lo posible.
Cuando esté bien confitado, añadimos un litro de agua —preferiblemente que no sea del grifo—, probamos de sal y rectificamos si es necesario.
Subimos el fuego, pero el oliaigua nunca debe llegar a hervir. Justo cuando empiece a formarse la espuma previa al hervor, apagamos el fuego y llevamos la cazuela a la mesa.
En el centro de la mesa colocamos un par de platos o fuentes con patatas fritas con ajo y laurel. Junto a cada plato servimos tres o cuatro higos por persona. También hay quien acompaña el oliaigua con melón.
En los platos tendremos preparado el pan para sopas. Antes de verter encima el oliaigua, si queremos, podemos añadir una cucharada de alcaparras y aceitunas cortadas en rodajas. Al calentarse con el oliaigua, aportarán un sabor muy especial.