Foodies on Menorca
Los azucarillos de Sant Joan, conocidos antiguamente como azúcar esponjado o bolados, han subsistido en Ciutadella gracias a las fiestas de Sant Joan y al hecho de que forman parte de los rituales gastronómicos de las Begudes que los caixers ofrecen a los caballeros. Sin embargo, su consumo en los hogares ha disminuido considerablemente. Algo parecido ha ocurrido con los macarrones, que antiguamente no faltaban en las bolsas de confites de los bautizos y que hoy prácticamente solo forman parte de las aludes de los caixers y de las pocas casas que aún mantienen la tradición de elaborarlos.
Tenemos una gastronomía santjoanera que corre peligro de desaparecer, como ya ha sucedido con numerosos productos y platos que fueron profundamente tradicionales.
El menjar blanc, postre típico de la fiesta, se prepara cada vez menos en los hogares. Por suerte, algunos restaurantes lo han recuperado y lo incluyen en sus cartas de postres mediante interpretaciones de autor. Pero no debería perderse la costumbre de servirlo acompañado de crespellets, ni tampoco la de preparar las albóndigas típicas de la fiesta, elaboradas con salsa de avellanas o de almendras. Estas son las recetas auténticas y más antiguas, de origen precolombino, anteriores a la incorporación de los tomates y los pimientos a nuestra gastronomía. Hoy, las albóndigas con salsa de avellanas —que se cocían dentro de una cazuela de barro— o con salsa de almendras han sido sustituidas por albóndigas con tomatigat o con salsa de tomate industrial, algo todavía más triste.
Las rosquillas, las galletas y las cocas de Sant Joan han desaparecido. Sus recetas se han recuperado en antiguos recetarios, pero no se elaboran ni en las casas ni en los hornos o pastelerías. También se han perdido, o están a punto de desaparecer, bebidas como la menta, el agua con amapola, la pellofa o la ginebra roja, entre otras, desplazadas por el «gin con limonada».
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