Llucasaldent: el aceite familiar que nace en el corazón de Menorca

Llucasaldent: el aceite familiar que nace en el corazón de Menorca

Itziar Lecea/Alaior - En Menorca, donde la tradición agrícola convive con paisajes protegidos y un turismo en crecimiento, existen fincas que mantienen vivas las prácticas tradicionales combinándolas con proyectos innovadores. Llucasaldent es un ejemplo. Propiedad de la familia Pallicer, la finca ha consolidado en los últimos doce años una producción de aceite de oliva que combina variedades locales y foráneas, con un proceso totalmente artesanal, y que se ha convertido en un punto de encuentro entre agricultura y agroturismo.

La iniciativa comenzó como un proyecto familiar modesto, pero ambicioso. Según German Muñoz Palacios, gerente general de la finca, el objetivo era aprovechar el terreno y desarrollar una actividad agrícola que complementara la vida rural y la apuesta por el agroturismo.

“Cuando llegamos y pusimos en marcha el agroturismo, necesitábamos una actividad agrícola, por lo que continuamos con la producción de aceite, del cual realizamos todo el proceso”, explica Muñoz.

Variedades y coupages

Llucasaldent: el aceite familiar que nace en el corazón de Menorca

En Llucasaldent, la producción de aceite no se limita a una única variedad. Predomina la arbequina, conocida por su suavidad y aroma afrutado, pero también hay picual, hojiblanca, empeltre y ullastre de Menorca. Estas variedades se combinan para elaborar un coupage equilibrado, que refleja la diversidad de la isla y aprovecha las características de cada tipo de olivo.

“Hacemos un coupage con todas estas variedades. Cada año es diferente, porque la producción depende de las condiciones climáticas, pero siempre intentamos mantener el equilibrio y la calidad del producto final”, comenta Muñoz.

La finca cuenta actualmente con 1.200 olivos, y recientemente se han plantado unos 400 más que aún son pequeños, con el objetivo de incrementar la producción en los próximos años. La gestión es manual y detallista: la labor principal no es solo la recolección, sino el mantenimiento constante de cada árbol, asegurándose de que esté en las mejores condiciones durante todo el año.

Producción y comercialización

Llucasaldent: el aceite familiar que nace en el corazón de Menorca

El aceite de Llucasaldent se produce íntegramente en la finca, gracias a un molino propio y a la supervisión de una profesional que vela por la calidad en todo el proceso, desde la recolección hasta el embotellado. Este control minucioso asegura que el aceite mantenga sus propiedades y su sabor característico.

El uso principal del aceite es en el restaurante de la finca, donde los clientes pueden degustar un producto local, fresco y artesanal. Al mismo tiempo, el aceite se comercializa en Sa Cooperativa del Camp, tiendas locales y algunos restaurantes de Menorca. Este año, Llucasaldent ha comenzado a colaborar con una distribuidora local, que facilita el acceso a nuevos puntos de venta y abre la puerta a un mercado más amplio.

La producción, aunque familiar y artesanal, no se limita al aceite. La finca también cuenta con una pequeña producción de uva, que se vende a una finca cercana para la elaboración de vino. Este tipo de actividad complementaria refuerza la vinculación con la tierra y el modelo de agroturismo sostenible que la familia Pallicer ha impulsado.

Una tradición familiar con mirada al futuro

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La historia de Llucasaldent demuestra cómo una finca familiar puede combinar tradición, calidad e innovación. El proyecto se inició hace doce años y, desde entonces, ha ido mejorando el proceso de producción de manera gradual, respetando siempre la naturaleza y las características propias de cada árbol.

La filosofía de la finca pone el acento en el trabajo manual y el cariño con el que se cuida cada olivo. “Las cosechas son pequeñas, pero el gran trabajo es el mantenimiento del árbol durante todo el año. Estar encima en el día a día para poder mantenerlo lo mejor posible”, explica Muñoz. Esta atención constante asegura que el aceite mantenga una calidad homogénea y una identidad propia.

Llucasaldent no solo es una finca productora de aceite; es también un proyecto de vida que combina agricultura, sostenibilidad y turismo. Con las nuevas plantaciones y la consolidación de la comercialización, la familia Pallicer aspira a garantizar que el aceite menorquín continúe siendo un producto con futuro y reconocimiento, con una calidad y un carácter que reflejan el territorio donde nace.

“Es un producto que siempre tiene salida”, concluye Muñoz, recordando que la combinación de tradición, respeto por el medio e innovación en la producción es la clave para el futuro de Llucasaldent.

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