La Menorquina y Mars, una alianza que marida tradición mediterránea y referentes globales del helado

La Menorquina y Mars, una alianza que marida tradición mediterránea y referentes globales del helado

Hay colaboraciones empresariales que superan la lógica comercial y entran en un territorio mucho más sensorial y emocional, donde la gastronomía, la memoria y el placer tienen tanto peso como la estrategia. La alianza recién anunciada entre La Menorquina y Mars pertenece a esta categoría. A partir del 1 de enero de 2026, la histórica marca menorquina se convertirá en el distribuidor exclusivo de los helados Mars —incluyendo las icónicas barras Mars®, Snickers®, Twix® y el cucurucho M&M’s®— en la España peninsular, Baleares y Andorra.

El anuncio ha despertado especial interés en el mundo gastronómico porque une dos historias muy distintas pero sorprendentemente compatibles. Por un lado, La Menorquina, fundada hace 85 años en Alaior por Fernando Sintes, es un símbolo emocional del Mediterráneo: una empresa nacida en un pueblo pequeño que ha sabido mantener un espíritu artesano, una sensibilidad hacia el producto local y una forma de entender el helado que conecta directamente con el paisaje, el clima y la vida isleña. Por otro, Mars representa todo lo contrario: globalidad, cultura pop, sabores universalmente reconocidos, un imaginario compartido por generaciones en todo el mundo.

El resultado de este encuentro no es simplemente un catálogo más amplio, sino una propuesta gastronómica inédita. La irrupción de las referencias de Mars en el porfolio de La Menorquina introduce un juego de contrastes que enriquece la experiencia del consumidor: lo local abraza lo global, la nostalgia mediterránea dialoga con el placer instantáneo de los sabores universales. Es una alianza que refleja un tiempo en el que la gastronomía ya no entiende de fronteras rígidas.

“Esta colaboración es la síntesis perfecta entre nuestras raíces y la modernidad”, afirma Iván Leal, consejero delegado de La Menorquina. “Queremos ofrecer al consumidor un abanico más amplio de experiencias vinculadas al helado, tanto a aquel que lleva décadas disfrutando de nuestros productos como al turista que descubre Menorca y España buscando autenticidad, pero también sabores familiares que forman parte de su vida”.

Desde Mars Wrigley España, João Sagreira destaca la evolución reciente de la marca menorquina: “El reposicionamiento de La Menorquina ha sido admirable. Ha sabido reinventarse sin perder esa esencia artesanal y mediterránea que la distingue. Por eso esta alianza tiene tanto sentido: compartimos valores, visión de futuro y respeto por el consumidor”.

El impacto de esta colaboración también se sentirá en el sector hostelero y turístico, donde el helado es un producto emocional y cargado de simbolismo. En un hotel junto al mar, en un chiringuito, en una terraza al atardecer o durante un paseo estival, los helados de Mars aportan reconocimiento inmediato; La Menorquina, en cambio, aporta carácter, identidad y un vínculo genuino con el territorio. Es una mezcla que transforma un gesto simple —el de elegir un helado— en un pequeño ritual de placer gastronómico.

En esta nueva etapa, La Menorquina se posiciona como puente entre dos mundos: el de la tradición mediterránea y el de las marcas globales que forman parte del paisaje emocional de millones de personas. El helado, ese alimento tan ligado a los recuerdos, a la infancia y a los momentos de felicidad instantánea, se convierte aquí en un símbolo de cómo la gastronomía puede unir culturas y sensibilidades distintas sin renunciar al sabor auténtico.

A partir de 2026, los amantes del helado disfrutarán de un mapa ampliado de posibilidades. Y lo harán con una garantía clara: detrás de cada propuesta, ya sea menorquina o global, estará la mirada de una marca que ha entendido que el helado es, ante todo, una experiencia.

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