Foodies on Menorca
Bep Al·lès/Cala en Forcat - En Menorca existen cocas que solo viven en las cocinas de las casas. La coca de albaricoques, ciruelas y brevas es una de ellas. No suele encontrarse en las panaderías, ya que forma parte de esa repostería familiar que madres y abuelas preparaban aprovechando la fruta recién recogida de los huertos durante los meses de junio, julio y agosto.
Cada familia conserva su propia receta, aunque todas comparten la misma esencia: una masa esponjosa y ligera sobre la que se disponen las frutas maduras de temporada. Los albaricoques aportan dulzor y aroma; las ciruelas, un delicado punto ácido; y las brevas, una textura melosa y un sabor intenso que anuncia el final de junio.
Estas cocas se preparan para compartir después de la comida, en la merienda o durante las reuniones familiares, convirtiéndose en uno de los dulces más entrañables de la cocina menorquina.
Más que una receta, representan la cocina de aprovechamiento, el producto de proximidad y la tradición campesina que ha dado forma a la gastronomía de la isla durante generaciones.