Foodies on Menorca
Entre las elaboraciones más singulares y menos conocidas de la repostería tradicional de Menorca encontramos la formatjada (empanada) de almendra, una pieza que hoy se encuentra en claro retroceso y que merece ser reivindicada como parte del patrimonio gastronómico de la isla.
Su apariencia recuerda a las empanadas de requesón propias de Ciutadella, con aquella forma característica, redondeada y trabajada, pero su interior esconde un relleno muy diferente: pastarral, es decir, una pasta de almendra de textura compacta y sabor intenso, próxima al mazapán. Esta combinación entre una masa exterior delicada y el relleno de almendra convierte la pieza en una elaboración de gran personalidad, marcada por la sencillez y, al mismo tiempo, por la riqueza de los sabores tradicionales.
Con los años, sin embargo, la empanada de almendra ha ido desapareciendo de los mostradores de muchos hornos. Hoy solo algunos establecimientos de la isla continúan elaborándola, especialmente en la zona de levante de Menorca, donde es más habitual encontrarla con el nombre de crespell de almendras.
Precisamente esta diversidad de nombres y formas de conservar una misma elaboración pone de manifiesto la riqueza de la repostería menorquina y su transmisión de generación en generación.
La formatjada de almendra es mucho más que un dulce. Es una pieza de memoria gastronómica que corre el riesgo de perderse si deja de elaborarse y consumirse. Recuperarla, darla a conocer y volver a ponerla en valor es también una manera de preservar una pequeña, pero muy sabrosa, parte de la cocina tradicional de Menorca.