Francesc Caules, gerente de Pins 46, Premio Foodies on Menorca a la Gastronomía en la categoría de mejor menú del día: «Hacemos un menú sencillo, con producto local y sin extravagancias»

Francesc Caules, gerente de Pins 46, Premio Foodies on Menorca a la Gastronomía en la categoría de mejor menú del día: «Hacemos un menú sencillo, con producto local y sin extravagancias»

Itiziar Lecea/Ciutadella -  El restaurante Pins 46 ha sido reconocido en los Premios Foodies on Menorca a la Gastronomía en la categoría de mejor menú del día, un galardón que premia la apuesta por una cocina cercana, accesible y basada en el producto de calidad. Al frente del proyecto está Francesc Caules, que valora el premio como un impulso para todo el equipo después de una etapa de cambios en la carta. Con una propuesta que combina platos conocidos, producto de Menorca y una apuesta cada vez más decidida por la brasa, el restaurante quiere mantener la esencia de la cocina de siempre y adaptarse a los gustos de los clientes. Hablamos con Francesc Caules del reconocimiento, de la respuesta del público y del camino que ha emprendido Pins 46.

¿Qué ha significado para vosotros recibir el Premio Foodies on Menorca a la Gastronomía al mejor menú del día?

La verdad es que ha sido una alegría. Veníamos de hacer un cambio de carta importante, con todo el esfuerzo que eso implica, ajustándonos al producto local y también a la clientela que ya tenemos. Recibir un premio así se agradece muchísimo. A veces, la gente critica más de lo que valora, y un reconocimiento de este tipo hace mucha ilusión. Da fuerzas a todo el equipo, que está allí cada día, y también a nosotros, como gestores. Te hace ver que el trabajo y los esfuerzos que haces valen la pena.

El menú del día ya formaba parte de vuestra oferta, pero habéis introducido una nueva filosofía. ¿En qué consiste?

Siempre hemos hecho menú del día en nuestros locales. La novedad es que hemos apostado por una propuesta más humilde y sin pretensiones. Queríamos un menú sencillo, fácil de entender, vistoso y con platos que la gente conozca. Nos interesa que el cliente sepa qué come y que disfrute, sin tener que buscar elaboraciones complicadas ni extravagancias. Al final, se trata de hacer una cocina que sea buena, cercana y que la gente tenga ganas de repetir.

El producto local es una parte importante de esta apuesta.

Sí, trabajamos con producto muy nuestro. Tenemos gambas, pescado de nuestra barca y también hemos incorporado algunos proveedores nuevos de carne. Buscamos garantizar la mejor calidad posible, porque el producto es fundamental. Pero, al mismo tiempo, tenemos que tener en cuenta los precios. Hoy en día todo está un poco más caro y tenemos que intentar ofrecer una buena experiencia a un precio razonable. Este equilibrio es importante: que el cliente coma bien, que el producto tenga calidad y que el precio sea accesible.

También habéis querido dar más protagonismo a la brasa. ¿Cómo se integra esta línea en el menú?

Hemos ido incorporando platos que nos permiten jugar más con la brasa. Hemos hecho mejillones a la brasa y, en cuanto a las carnes, además de las opciones más conocidas, como el entrecot o el solomillo, hemos introducido otros cortes. Por ejemplo, picaña, secreto ibérico o presa ibérica, tanto de ternera como de cerdo. Son productos que permiten salir un poco de lo habitual y ofrecer cosas diferentes sin perder la sencillez de la propuesta.

Por tanto, no se trata de renunciar a los platos de siempre, sino de ampliar las opciones.

Exactamente. El entrecot es un plato que conoce todo el mundo y que puedes encontrar fácilmente, pero la brasa también te permite hacer otras cosas. La picaña, por ejemplo, está muy de moda, y hay cortes de cerdo que pueden dar muy buen resultado. Son comidas que también forman parte de nuestra memoria gastronómica. Yo recuerdo platos que me hacía mi abuela, como el solomillo de cerdo con unos ajos y unas patatas fritas de toda la vida. ¿Por qué no podemos recuperar estas cosas y ofrecerlas en el restaurante? No todo tiene que ser complicado para que sea bueno.

¿Cómo ha recibido la clientela este cambio de carta y de concepto?

La respuesta ha sido buena, sobre todo entre la gente de Ciutadella. En invierno, cuando el cliente local tiene más presencia, hemos notado que la propuesta ha gustado mucho. Hay personas que han venido a conocer el cambio de carta, han quedado contentas y después han vuelto expresamente por el menú. Algunos nos han dicho que les gustó tanto que querían venir con amigos o familiares para que también lo probaran. Eso es muy positivo, porque quiere decir que la gente no solo ha disfrutado de la comida, sino que tiene ganas de compartir la experiencia.

¿Y en cuanto al cliente de verano, el que viene de fuera?

Durante el verano, una parte de la clientela viene de fuera y, muchas veces, solo está aquí quince días o un mes. Estas personas vienen con la idea de lo que habían comido otros años y, cuando encuentran un cambio importante, puede sorprenderles. Hay quien nos dice que todo está muy bueno, pero que echaba de menos algún plato de la carta anterior. Es normal. Nunca puedes gustar a todo el mundo, y cuando cambias una propuesta que la gente ya conoce, tienes que asumir que habrá opiniones diferentes. En general, sin embargo, la valoración ha sido muy buena.

El premio también puede ayudar a dar a conocer el menú entre personas que todavía no os han visitado.

Seguro que sí. El boca a boca es muy importante. Quizás hay gente que ha venido por casualidad, ha probado el menú y ha decidido volver porque le ha gustado. Y también hay quien llega porque alguien le ha hablado bien del restaurante. Que la gente repita es una victoria. El reconocimiento del premio nos hace ilusión, pero todavía es más satisfactorio ver que los clientes valoran el trabajo que hacemos y que quieren volver.

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