Un día en familia sin prisas

Un día en familia sin prisas

Silve Pons/Ciutadella - Días de vacaciones, de no apresurarse, de disfrutar del slow food... Menorca ya se presta a este ritmo, y Ciutadella, afortunadamente, todavía mantiene algunos establecimientos donde no oyes el ruido de los platos chocando entre sí, donde no te pasan camareros al lado como si fueran coches de Fórmula 1 y donde las prisas se quedan en la entrada.

Un día en familia sin prisas

Un día en familia sin prisas empieza levantándose tarde. Y cuando uno se levanta tarde se levanta con ganas de comer y con pocas ganas de cocinar. Así que ese día aprovechamos para ir a desayunar fuera de casa. Hoy hemos escogido un nombre emblemático de Ciutadella: l’Aurora. En pleno centro de la plaza de Alfons III, conocida como de ses Palmeres, des Crespell o des Rellotge (en Ciutadella nos gusta bautizar las plazas con nombres extraoficiales), que es la que da entrada al casco histórico si venimos desde Maó. L’Aurora tiene una amplia terraza, muy concurrida, y una extensa carta de tapas y platos. Pero nosotros lo que queremos es desayunar y nos sentamos dentro buscando el frescor del aire acondicionado. Pronto ya tenemos encima de la mesa alguna tostada de las clásicas acompañada de un zumo, una ensaimada para mojar en un buen café con leche, bollería... Pero queremos probar algo diferente y que “sepa a verano”. Y es aquí donde nos sorprenden con una tostada, servida en tres partes, de salmón con queso brie y germinados. ¡Qué sabor! Ideal para compartir, ligera, fresca y muy sabrosa, tanto que tuvimos que pedir otra porque, como solemos decir, la primera “no tocó acera”.

Un día en familia sin prisas

El día en familia sin prisas continuó haciendo cada uno sus cosas, yendo de aquí para allá hasta la hora de comer. Entre todos decidimos ir a comer a otro establecimiento emblemático del pueblo: La Roma. Cualquiera de los establecimientos del grupo Cafè Balear tiene su atractivo, pero para nosotros La Roma mantiene el encanto de aquel refugio en medio del pueblo. La primera vez que vi una pizza saliendo de un horno de leña fue, precisamente, aquí. Una casa antigua del centro histórico que conserva el encanto sobrio de las construcciones humildes menorquinas, desde el suelo almangrat hasta el arrimadero de madera, tan rudo y característico. Se agradece una sala donde los comensales no se tocan con los de la mesa de detrás, y donde se respira paz, mucha paz, que es lo que buscábamos este mediodía de verano. Como platos principales pedimos pizzas y pasta para los más jóvenes, y bacalao y ternera para los adultos. Pero a nuestra familia lo que nos gusta (lo que nos mola) es compartir, coger del centro de la mesa. Y para eso teníamos los entrantes. Unas deliciosas croquetas con salsa de puerros y lo que más disfrutamos en familia: ¡mejillones al vapor! ¡No falla! Mojar los mejillones del puerto de Maó en el suave alioli que nos trajeron es un placer refrescante. Acompañados de un vino blanco Godello, de Monterrei, son el entrante perfecto para animar la charla y compartir, pequeños y mayores, las anécdotas de la mañana.

El día sin prisas terminó con la siesta – xubec, como decimos aquí – porque al anochecer ya se notaba el cambio de ritmo y es que las noches de verano hay que vivirlas intensamente. En fin, la noche fue movidita, como toca, pero conseguimos pasar un día en familia sin prisas y disfrutar de unas comidas sin prisa.

  • Publicitat
    Ràdio Far Menorca
  • Publicidad
    El Iris