Foodies on Menorca
Por Miriam Triay / Fotos Gelmarfred / MT - Hace más de una década que Gloria Gelabert Marquès decidió que había llegado el momento de un cambio. Tras haberse dedicado siempre al mundo de la restauración y la hostelería, se dio cuenta de que el ritmo ya no era el que necesitaba. Con esta idea, y un sueño muy claro —tener su propio negocio— nació Tot a Granel. Una tienda de proximidad, de comercio local, que buscaba volver a los orígenes de nuestro entorno. “Cuando todo se vendía a granel”. Un proyecto que, finalmente, hace unos años pasó a formar parte de la corporación y gran empresa Gelmarfred, de la que también hablamos en este número de Foodies on Menorca, y propiedad del hermano de Gloria, Jaume Gelabert.
“Todo empezó cuando decidí que había llegado el momento de un cambio en mi vida laboral. Como mi hermano, Jaume, tenía una empresa distribuidora de congelados, pensé que era muy buena idea abrir en Ciutadella una tienda donde vender este producto; pero a la antigua, volviendo a las tradiciones, como recordaba que se hacía antes y que tanto echaba de menos: a granel”. De ahí nace la idea, el proyecto y el nombre. Y desde el primer momento se ubicó en el mismo lugar donde todavía hoy la podemos encontrar, en la calle Lepant, 41.
Pero ¿cómo pasó de la restauración a montar una tienda de congelados? Resulta que, además de ser camarera durante la temporada turística menorquina, los meses que no trabajaba también ayudaba a su hermano en las distintas tiendas de Gelmarfred ubicadas en Ferreries y Alaior. “Cuando lo toqué con las manos, me di cuenta de que me gustaba mucho. Tanto atender a la gente desde este otro ángulo, como el tema de los congelados”.
Sin embargo, todo evoluciona y avanza, y al cabo de pocos años, Gloria decidió que había llegado el momento de ampliar su oferta y ofrecer más a los ciudadanos de Ciutadella. “Me di cuenta de que los congelados no acababan de encajar del todo en Ciutadella. Y quise ampliar el producto”. Por casualidades de la vida, una tendera conocida se jubilaba y le ofreció los proveedores de los que disponía. Así, Tot a Granel empezó a ser también un mostrador de fruta y verdura local.
Luchar por su sueño nunca le costó a Gloria. Quería que aquella tienda funcionara y se adaptó todo lo que pudo. Los congelados fueron poco a poco más aceptados, y la fruta y la verdura le ofrecieron un abanico enorme de clientes. El pequeño rincón de Tot a Granel empezó así a crecer y a ser reconocido.
Pero los esfuerzos que supone mantener este tipo de negocio, y más cuando estás sola, son grandes. “Empecé a sentirme abrumada. No era un tema económico, la tienda iba bien. Pero llevar un pequeño negocio siendo autónoma, teniendo que facturar cada mes, con todos los dolores de cabeza que eso implica… llegó un punto en que no me compensaba. Ya había dejado el mundo de la restauración por el poco descanso que suponía, por el estilo de vida. Y ahora llevaba casi diez años sin tener ni vacaciones”. Gloria decidió priorizar su salud, su descanso y su bienestar por encima de ese sueño. Y aunque la decisión, como bien nos confiesa, fue muy complicada —con muchas noches en vela y muchas lágrimas— finalmente la tomó.
“Cuando ya estaba decidida a dejarlo, después de mucho pensarlo y llorarlo, mi hermano me frenó. Él consideraba que no debía tirar la toalla, y menos con un negocio que funcionaba económicamente. Estudió los números y me ofreció la opción que me cambió la vida: pasar a formar parte de Gelmarfred, pudiendo mantener mi tienda, pero cobrando una nómina y siendo una empleada más. Y así lo hice”.
Ahora, Tot a Granel es de la familia Gelmarfred. Pero mantiene toda su esencia. Y realmente, cambios visibles no ha habido ninguno. Solo uno muy importante: ahora Gloria tiene una nómina segura a final de mes y vacaciones cada año. Los dolores de cabeza ya no son suyos, pero puede mantener la ilusión de ver su sueño hecho realidad.
En palabras de Jaume Gelabert: “Tot a Granel es de Gloria. Es Gloria. Era su apuesta personal y lo sigue siendo. La tienda sigue la misma línea y ella sigue dirigiéndolo todo, simplemente la hemos ayudado. Y la verdad es que a nosotros nos ha ido muy bien incorporar una tienda más y en un lugar donde aún no teníamos; y a Gloria también, porque ha podido descansar y mantener su libertad”.
La pequeña tienda de la esquina sigue siendo Gloria. Ella es su cara, sus manos y su corazón. Poniendo toda el alma, siempre la ha sacado adelante. Con una esencia tradicional, pero capaz de adaptarse a los tiempos, al público y al momento. Hoy, Tot a Granel cuenta con una clientela fija y también con clientes de temporada, como es habitual en tiendas de este estilo. “La época de las sandías y los melones es la más célebre de la tienda; di con muy buenos proveedores, la verdad, y la gente así lo reconoce”. Un público que, tras casi una década, ha sabido valorar el producto de proximidad, así como los alimentos congelados. Las croquetas, los canelones y los calamares a la romana son productos habituales en el carrito de los ciudadanos de Ciutadella. Pero también las naranjas, las habas o las patatas. Productos de aquí y de fuera, con compradores locales o turistas, y siempre manteniendo la esencia más tradicional: el todo a granel.
Leer más
Foodies on Menorca
Leer más
Foodies on Menorca