Foodies on Menorca
Bep Al·lès/Ciutadella – La gastronomía también forma parte de la memoria visual de un pueblo. Recetas, dulces, platos tradicionales y elaboraciones familiares explican una manera de vivir, pero también pueden convertirse en imágenes capaces de evocar una época, un paisaje humano y una identidad compartida. Con esta idea nace Foodies on Menorca Vintage, una colección de carteles inspirados en la estética turística de los años cincuenta y sesenta y dedicada a la repostería y a la cocina tradicional de Menorca.
El proyecto recupera el espíritu de los antiguos carteles de viaje, aquellos que durante décadas convirtieron destinos, hoteles, playas y ciudades en auténticos iconos populares. En este caso, sin embargo, los protagonistas no son los grandes monumentos ni los paisajes más conocidos de la isla, sino productos y elaboraciones que forman parte de la vida cotidiana y festiva de los menorquines.
Formatjades, pastissets, carquinyols, amargos, confits de Sant Joan, besitos, macarrons de Ciutadella, mocadorets de Ferreries, coques dels Reis y diferentes cocas de fruta son algunas de las primeras elaboraciones que se han incorporado a la colección.
La voluntad es mirar estos productos con otros ojos y darles el protagonismo que a menudo tienen dentro de la memoria familiar, pero no siempre dentro de la representación turística de Menorca. Son elaboraciones asociadas a fiestas, celebraciones, encuentros familiares y momentos concretos del año, y muchas de ellas siguen manteniendo una fuerte vinculación con municipios, tradiciones y costumbres determinadas.
Las cocas de fruta son un buen ejemplo de esta riqueza. De albaricoques, ciruelas, higos o cerezas, explican una cocina profundamente vinculada a la temporada y al aprovechamiento de los productos disponibles. La repostería menorquina ha sabido convertir durante generaciones la fruta de cada momento en una elaboración sencilla y, al mismo tiempo, cargada de identidad.
Lo mismo sucede con las formatjades, especialmente vinculadas a Pascua, o con los pastissets, una de las elaboraciones más reconocibles de la repostería menorquina. Cada pieza conserva una historia, una forma de hacer y, a menudo, una receta familiar transmitida de generación en generación.
Foodies on Menorca Vintage parte precisamente de esta voluntad de respetar la esencia de cada producto. No se trata de inventar una Menorca imaginaria, sino de reinterpretar visualmente aquello que ya forma parte del patrimonio gastronómico de la isla.
La colección también pone el acento en los objetos y escenarios que tradicionalmente han acompañado estas elaboraciones: platos antiguos, bandejas, despensas, mesas preparadas o elementos domésticos que forman parte de una memoria colectiva cada vez más valorada. A través de ellos, los carteles no solo muestran un producto, sino que evocan momentos y costumbres.
Una bandeja de pastas sobre una mesa de fiesta, unas formatjades recién hechas antes de Pascua, los macarrons preparados para Sant Joan o una coca recién salida del horno pueden despertar recuerdos diferentes en cada persona. Esta capacidad evocadora es una de las claves del proyecto.
Foodies on Menorca Vintage es, en este sentido, más que una simple colección de imágenes. Es también una manera de documentar y divulgar la gastronomía menorquina desde una perspectiva diferente, más emocional y vinculada a la memoria.
En un momento en que la fotografía gastronómica domina prácticamente toda la comunicación vinculada a la cocina, esta propuesta recupera el valor de la ilustración y del cartel como herramientas de divulgación. El producto deja de ser solo un alimento para convertirse en símbolo, reclamo y elemento patrimonial.
La iniciativa abre también nuevas posibilidades para dar visibilidad a la cocina de Menorca a través de exposiciones, láminas, calendarios, portadas, postales o materiales vinculados al turismo gastronómico y cultural.
Esta dimensión turística resulta especialmente interesante porque permite explicar Menorca más allá de las playas y de sus paisajes más conocidos. La gastronomía es también una puerta de entrada al territorio, una forma de comprender sus ritmos, sus fiestas y la relación entre las personas y los productos locales.
Foodies on Menorca Vintage recupera, en definitiva, el espíritu de los antiguos carteles de viaje para ponerlo al servicio de la memoria gastronómica menorquina. Una colección que convierte los dulces, las pastas y las elaboraciones de siempre en pequeñas iconos capaces de hablar de Menorca, de su gente y de las tradiciones que han pasado de generación en generación.
Porque el patrimonio gastronómico no solo se come. También se recuerda, se explica, se conserva y puede convertirse en una imagen capaz de viajar en el tiempo.
Foodies on Menorca
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