París conmemoró en 1956 el bicentenario de la salsa mahonesa

París conmemoró en 1956 el bicentenario de la salsa mahonesa

Bep Al·lès/Ciutadella - En el año 1956, el Semanario El Iris publicaba una noticia singular que hoy conserva un enorme valor histórico y gastronómico para Menorca. La información, difundida por la agencia EFE y reproducida por el semanario menorquín, explicaba que París había celebrado diversos actos conmemorativos con motivo del bicentenario de la creación de la popular salsa mahonesa. Este hecho no solo tenía interés culinario, sino que representaba un importante reconocimiento internacional al origen menorquín de una de las salsas más conocidas y utilizadas del mundo. 

La noticia relataba que las celebraciones francesas recordaban el momento en que la salsa fue ofrecida por primera vez en Menorca al mariscal Louis-François-Armand du Plessis, duque de Richelieu, durante la presencia francesa en la isla en el siglo XVIII. Según la tradición histórica, el cocinero del militar francés descubrió en Mahón una salsa elaborada con aceite de oliva y yemas de huevo que posteriormente sería adaptada e introducida en Francia con el nombre de “mahonnaise”, derivado directamente de Mahón. Con el paso del tiempo, la receta acabaría universalizándose hasta convertirse en un elemento esencial de la gastronomía internacional. 

París conmemoró en 1956 el bicentenario de la salsa mahonesa

Los actos conmemorativos celebrados en París demostraban la trascendencia que esta salsa había alcanzado dentro de la cocina francesa. Entre los acontecimientos destacaba un concurso culinario entre prestigiosos cocineros parisinos, quienes intentaron crear nuevas versiones de la receta tradicional manteniendo sus ingredientes básicos: aceite de oliva y yemas de huevo. El certamen culminó con un banquete celebrado en uno de los grandes hoteles de la capital francesa, con la asistencia de destacadas autoridades políticas y diplomáticas, entre ellas el secretario de Estado de Turismo de Francia, Mr. Auguste Pinton, representantes de la embajada española, como el embajador, Conde de las Casas Rojas, y diversas personalidades del mundo de la diplomacia, la cultura, el comercio y la sociedad parisina. 

La repercusión de esta conmemoración tiene una importancia extraordinaria para Menorca. En pleno siglo XX, cuando todavía existían debates sobre el origen real de la mahonesa, el hecho de que Francia conmemorara oficialmente el bicentenario de su creación vinculándola directamente con Mahón constituía una poderosa confirmación histórica. Era, en cierto modo, una legitimación internacional de la teoría que sitúa a Menorca como la verdadera cuna de la salsa mahonesa. 

La publicación de esta noticia en El Iris también evidencia el orgullo con el que Menorca vivía este reconocimiento. El semanario entendía perfectamente el valor simbólico de aquella celebración parisina, ya que la mahonesa representa mucho más que una simple salsa: forma parte del patrimonio culinario y de la identidad cultural menorquina. Pocas elaboraciones gastronómicas nacidas en una isla mediterránea han conseguido una proyección tan universal. 

Hoy, casi setenta años después de aquella publicación, la noticia conserva toda su vigencia. La conmemoración francesa de 1956 continúa siendo una referencia documental muy significativa para defender la vinculación histórica entre Mahón y la mahonesa. Un testimonio periodístico que refuerza la memoria gastronómica de Menorca y reivindica el papel de la isla en la historia de la cocina internacional.

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