Foodies on Menorca
Según los datos recientes de Egatur, el Instituto Nacional de Estadística español, el inicio de la temporada turística ha mostrado un claro empeoramiento del gasto turístico en Menorca: el desembolso medio diario se situó en 180,48 €, un 4,1 % menos que en mayo y junio de 2024, poniendo fin a una tendencia ascendente que acumulaba un incremento del 25,5 % en los dos años anteriores.
Aunque el número total de visitantes no ha caído drásticamente, con una reducción de unos 10.500 turistas (4,9 % respecto al año pasado), el impacto sobre el gasto ha sido muy desigual según el perfil del viajero, lo que amenaza la fortaleza del sector local.
Uno de los sectores más afectados ha sido la restauración y la oferta complementaria (tiendas, actividades de ocio, cultura y deporte).
El gasto en compras ha caído un 25,7 %, situándose en solo 6,95 millones de euros en mayo, según Egatur; y, paralelamente, las actividades lúdicas —cultura, deportes, ocio— han disminuido alrededor de un 5 % en un año.
Por su parte, la hostelería fuera del paquete (bares, cafeterías y restaurantes) ha notado una “disminución” en el consumo, especialmente entre turistas extranjeros, que reducen el gasto un 5,7 %. El turista nacional también gasta menos en la oferta complementaria que el año pasado.
Este escenario refleja una doble presión: menos gasto por turista y un mix de gravedad distinto según el origen del visitante. Las empresas locales de servicios adicionales se enfrentan a stocks llenos y demanda a la baja.
Por el contrario, el segmento de turistas con paquete vacacional (turoperadores, all inclusive) muestra dinámicas positivas: el gasto en paquetes turísticos creció un 10,3 %, hasta 77,51 millones de euros en mayo, a pesar de una ligera reducción del número de turistas en este modelo. Esto implica que, aunque menos personas contraten por libre, quienes optan por paquetes gastan más en alojamiento incluso con estancias similares o más cortas.
Los hoteles que captan este modelo registran incrementos de gasto incluso en regímenes todo incluido. En resumen: descenso del gasto libre (restauración, compras, actividades), aumento del gasto agregado vía paquetes turísticos (alojamientos y vuelos incluidos).
A pesar de la bajada en restauración, se detecta un aumento del consumo en supermercados de cadenas nacionales e internacionales. Los viajeros que optan por la autogestión (sin paquetes) tienden a comprar comida y bebida en supermercados de grandes compañías ubicados en los polígonos industriales, reduciendo consumo en restaurantes locales y también en el comercio local de alimentación.
Egatur no cuantifica directamente esta partida, pero la narrativa empresarial local y los datos sectoriales muestran que muchas familias optan por cocinar en apartamentos o viviendas de alquiler, reduciendo el gasto en restauración e incrementando el gasto en supermercados de grandes cadenas. Esto reduce ingresos en hostelería y restauración, aunque no implica un menor gasto global: simplemente se desplaza hacia un canal con menor impacto económico local, siendo la mayoría de las empresas beneficiadas de fuera de la isla, como también ocurre en el sector hotelero.
Mientras el gasto de consumo cae, los precios de hoteles y vuelos crecen notablemente, presionando aún más el presupuesto del viajero. Las Islas Baleares lideran el aumento de precios hoteleros en España, con una subida del +13,1 % solo en 2025, que sitúa el coste medio de vacaciones para una pareja en Menorca en 2.726 €, casi igual que el de un viaje a Punta Cana, que es de 2.883 €.
El incremento de precios hoteleros y de tasas turísticas —hasta un 200 % más en destinos como Menorca para estancias en establecimientos de 4 y 5 estrellas— contribuye a encarecer las vacaciones del turista nacional y a reducir la ventaja competitiva respecto al Caribe, donde los paquetes son todo incluido, por lo que el turista que opta por esta modalidad no tiene gastos extras de ocio y restauración.
Parece contracultural, pero algunas comparativas de precios indican que puede salir más barato viajar al Caribe que a Menorca: como hemos apuntado, un paquete vacacional a Menorca para una pareja cuesta unos 2.726 €, prácticamente lo mismo que un viaje a Punta Cana (2.883 €).
Los vuelos largos son más caros, pero el aumento desorbitado en los precios hoteleros y las tasas locales hace que el coste total se nivele o incluso sea más alto para Menorca, donde además hay que añadir los gastos de manutención, ocio y muchas veces transporte. Así, paradójicamente, desde la Península puede resultar más asequible viajar a un destino lejano todo incluido que alojarse en un hotel de categoría media en Menorca.
Los factores clave que explican esta situación, según las fuentes consultadas por el Semanario El Iris en distintos estamentos y patronales relacionadas con el turismo, son varios:
El crecimiento del 23 % del turismo internacional frente al 17 % del nacional en 2025 refleja más viajeros dispuestos a pagar más, pero también mayor sensibilidad en el consumidor nacional, que busca destinos más económicos o incluso cancela viajes a última hora. Esto eleva los precios hoteleros para captar mayor margen y aprovechar la demanda extranjera, mientras el turismo doméstico reduce el consumo local.
Los turistas con paquetes turísticos gastan más en alojamiento y vuelos; menor consumo local que limita ingresos en restauración y actividades, mientras que los viajeros sin paquete gastan menos globalmente —menos hoteles, menos restauración— pero mayor proporción de su consumo se dirige a supermercados o alojamientos de apartamentos o viviendas vacacionales low cost.
Restauradores, comerciantes y empresas de servicios complementarios sufren una caída de ingresos a pesar de la ocupación hotelera; el gasto externo no se traduce en gasto interno, mientras que las empresas que trabajan con turoperadores (grandes hoteles, paquetes todo incluido) viven en un ciclo alcista, pero esto no beneficia directamente a la economía local en los segmentos de bares, restaurantes, cafeterías, guías locales y empresas de excursiones, tiendas y actividades de ocio.
Menos turistas nacionales gastando en restaurantes y zonas históricas puede oscurecer la oferta cultural o reducir el atractivo de Menorca como destino auténtico.
Las posibles soluciones a este problema que sufre Menorca —que también debe entenderse como un retorno a la realidad de los años anteriores a la pandemia—, según los expertos turísticos consultados, pasan por distintas medidas que pueden aplicarse desde las patronales. Por ejemplo: que los empresarios locales diversifiquen su oferta hacia otros canales de promoción (directo, OTA, nichos de turismo sostenible o rural).
Del mismo modo, desde las Administraciones y los sectores relacionados con el turismo y el sector primario se deben estimular experiencias locales autogestionadas de proximidad para canalizar parte del consumo en supermercados de grandes cadenas hacia supermercados de capital menorquín y también hacia el comercio local (degustaciones, mercados de km 0, food trucks, etc.).
También se apuesta por la colaboración entre restauradores para crear menús de temporada con precios competitivos y buenas ofertas de producto y gastronomía local, con la intención de fidelizar a los turistas nacionales y también al turista de calidad francés que, igualmente, está dejando de venir a Menorca porque empieza a no sentirse a gusto.
Para las administraciones se hace necesario promocionar estancias fuera de temporada (hors summer) para desestacionalizar y reducir la presión sobre el verano, así como incentivar y reforzar el turismo de proximidad y de calidad que comparta ingresos con la economía local.
El verano 2025 en Menorca presenta una situación paradójica: la isla sigue llena de turistas, pero muchos de los que llegan no gastan como antes. La disminución del consumo en restauración y oferta complementaria contrasta con el crecimiento de precios en alojamiento y vuelos, generando un desequilibrio económico propiciado por el descenso global del gasto turístico libre: compras un 25 % menos, ocio un 5 % menos, gasto medio diario un –4 %.
En cambio, se hace patente el aumento del turismo con paquete: gasto en reservas todo incluido +10 % y actividades hoteleras manteniendo su ocupación. Del mismo modo, se nota el desplazamiento del consumo hacia los supermercados y la autogestión de las comidas en alquiler vacacional, tanto en apartamentos como en casas en el interior de los pueblos.
Otro factor a tener en cuenta es que los precios hoteleros se han incrementado un +13 %, y algunos turistas, por falta de dinero una vez en destino, se quejan de que el impuesto de turismo sostenible penaliza la estancia tradicional, o de la comparativa con el Caribe, donde un viaje a Menorca puede costar casi lo mismo que a Punta Cana, con la diferencia de que el viaje a nuestra isla no incluye ampliamente servicios todo incluido.
Son una llamada a la adaptación urgente y dejan claro que Menorca debe orientar su modelo turístico hacia una mejor redistribución del valor generado, favoreciendo la conexión entre visitantes y tejido local, equilibrando precios y calidad, y redefiniendo el nuevo perfil de turista que pueda aportar más consumo y menos presión sobre las infraestructuras, sin perjudicar la sostenibilidad de la isla.
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