La greixera de brossat, dulce de tradición medieval que endulza la Semana Santa menorquina

Foto: Bep Al·lès© Foto: Bep Al·lès©

Bep Al·lès/Ciutadella - En Menorca, la Semana Santa no solo se vive con recogimiento y tradición, sino también con una rica herencia gastronómica en la que los dulces tienen un papel destacado. Entre ellos, la greixera de brossat ocupa un lugar especial, un postre sencillo pero cargado de historia e identidad.

Elaborada principalmente con brossat —un queso fresco muy arraigado en la isla—, huevos, azúcar y aromas como el limón y la canela, esta receta refleja la cocina de aprovechamiento propia de los hogares menorquines. Antiguamente, era habitual prepararla durante los días de Pascua, cuando el consumo de productos lácteos y huevos recuperaba protagonismo tras los periodos de ayuno.

La textura suave y ligeramente húmeda de la greixonera, junto con el contraste de los piñones y las pasas, la convierten en un dulce delicado pero con carácter. Una vez cocida, se corona con miel de Menorca, que le aporta un dulzor intenso y un toque final profundamente mediterráneo.

Cada familia tiene su versión, con pequeñas variaciones en las proporciones o en los ingredientes, pero la esencia se mantiene intacta: un postre hecho con productos locales y con el tiempo como ingrediente imprescindible. Es habitual encontrarla en las mesas tras las comidas de Semana Santa, especialmente el Jueves y Viernes Santo, donde se comparte entre generaciones.

Más allá de su sabor, la greixera de brossat es un símbolo de continuidad cultural. En un mundo que cambia rápidamente, este dulce de origen medieval mantiene viva la memoria culinaria de Menorca, recordándonos que la tradición también se transmite a través de los sabores.

Así, cada cucharada no solo es un placer, sino también un pequeño viaje al pasado de la isla.

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