El membrillo, el perfume del otoño menorquín

El membrillo, el perfume del otoño menorquín

Con la llegada del otoño, los membrillos vuelven a los mercados y a las cocinas menorquinas. Este fruto, de aspecto rústico y aroma intenso, ha sido durante siglos símbolo de la cocina tradicional de la isla. Antiguamente, en las casas señoriales, se utilizaba para acompañar carnes como la de cerdo o aves, aportando un toque dulce y perfumado a los platos más refinados. Con el tiempo, el membrillo se convirtió en el alma del popular membrillo o dulce de membrillo, aquella confitura espesa que se conserva todo el invierno y acompaña quesos o se come sola, como un tesoro de la despensa. Cuando se cuecen al horno, los membrillos desprenden un perfume inconfundible, cálido y envolvente, que llena la casa de esencia otoñal. Menorca, con su cocina de tradición y memoria, sigue celebrando este fruto que une aromas, recuerdos y dulzuras de otro tiempo.

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