Foodies on Menorca
En solo tres años, la bodega de Torralba se ha consolidado como uno de los nombres más destacados del vino menorquín. Galardonado tanto dentro como fuera de la isla, el proyecto combina respeto por el territorio, innovación y una clara apuesta por la sostenibilidad. Hablamos con Alejandro Feu, director general del proyecto, sobre los inicios, el significado de los premios y la filosofía que hay detrás de cada botella, que les ha valido el premio al mejor vino en los recientes Premios de la Gastronomía Menorquina otorgados por Foodies on Menorca en la última Fira Arrels.
¿Cómo recibisteis el premio al mejor vino de Foodies on Menorca?
Estamos especialmente orgullosos de recibir este premio porque valora el trabajo realizado aquí y por gente de aquí. Ser un premio de la isla nos ayuda a confirmar que estamos haciendo un trabajo muy positivo. Además, se suma a los reconocimientos internacionales que hemos recibido, como la medalla de oro en el Concurso Mundial de Vinos de Bruselas, donde compiten más de 1.500 vinos de más de 30 países. También hemos obtenido el Bacus de Oro, que nos sitúa entre los cinco mejores vinos blancos de España, y formamos parte de la Guía Peñín de los mejores vinos del país.
El premio Foodies on Menorca refuerza el trabajo que hacemos en el viñedo con el equipo de siete personas que trabaja todo el año; para mí, ellos son los verdaderos protagonistas. En muy poco tiempo —solo llevamos tres años elaborando vino— hemos conseguido premios importantes, también dentro de Menorca, lo que significa que nuestro trabajo es valorado. Somos un proyecto humilde, que crece poco a poco, y que nos hayan descubierto de esta manera es un orgullo.
¿Cómo empezó el proyecto de Torralba?
En realidad comenzó hace diez años, cuando se preparó el terreno, ya que era una finca completamente abandonada. Primero se realizaron estudios del subsuelo mediante calicatas para determinar qué tipo de portainjerto americano era el más adecuado, y a partir de ahí se plantaron variedades mediterráneas.
Uno de los factores más importantes es que hemos sido los primeros en Menorca en realizar una plantación en secano, lo que significa que no utilizamos riego y somos más sostenibles con el ciclo del agua. Esto permite que las cepas absorban más nutrientes del suelo y nos ofrece un fruto diferente al que se puede encontrar en otros puntos de la isla.
¿Por qué el nombre “Alba”?
Alba hace referencia al nuevo despertar que le dimos a la finca, que había estado abandonada durante cuarenta años. Representa el renacer que ha supuesto este proyecto. El nombre está ligado al trabajo de recuperación que dio origen a la bodega.
Entre otras actuaciones, hemos recuperado más de siete kilómetros de pared seca; incorporamos ovejas procedentes de la finca vecina para limpiar y abonar la tierra; utilizamos cubierta vegetal para fijar el suelo cuando llueve y controlar el vigor de la planta, lo que influye directamente en la calidad de la uva.
Además, esta cubierta vegetal nos permite mantener algunas colmenas, que producen una pequeña cantidad de miel. Es como tener una economía circular dentro de la propia finca.
¿Con qué variedades trabajáis?
Tenemos garnacha, malvasía, monastrell, garnacha tinta y cabernet. Son variedades esencialmente mediterráneas, porque buscamos cepas adaptadas tanto al clima de Menorca como a su suelo.
En cuanto a los vinos, elaboramos en blanco Malvasía y Garnacha; un rosado llamado Rosé Menorca, a partir de la variedad Monastrell; y, en tintos, un Monastrell con un 15 % de Cabernet Sauvignon, una Garnacha tinta 100 % y un Cabernet 100 %.
Estamos orgullosos de ser los impulsores del uso de la Garnacha en Menorca, una variedad con un gran potencial en la isla, ya que necesita muy poca agua y resiste mejor la sequía estival y los cambios de temperatura. Plantamos varias hectáreas y trabajamos técnicamente para incluirla en la Indicación Geográfica Protegida, un proceso complejo que ha valido la pena. Lo sentimos como una aportación al conjunto del sector vitivinícola menorquín.
¿Cómo ha sido la vendimia de este año?
La hemos terminado hace pocos días y será una vendimia espectacular, gracias a las lluvias de primavera, tanto en cantidad como en calidad. La uva se ha recogido en un estado sanitario excelente, siempre mediante vendimia manual. Esta cosecha dará lugar a vinos muy interesantes, mediterráneos, frescos y con una notable intensidad aromática.
¿Por qué Alba Blanca Menorca Malvasía es el mejor vino?
Alba Blanca Menorca Malvasía, de la bodega Torralba, es una de las joyas vinícolas que ha situado a la isla en el mapa enológico internacional y simboliza la renovación del vino menorquín.
Elaborado íntegramente con uva Malvasía y criado con cuidado artesanal, este vino blanco destaca por su expresión mediterránea, con aromas de fruta blanca y flor de azahar, una frescura vibrante y un final largo y equilibrado.
Galardonado con la medalla de plata en el Concours Mondial de Bruxelles 2024, representa la apuesta de Menorca por recuperar su tradición vinícola y llevarla a la excelencia.
Alba Blanca Malvasía es hoy una auténtica embajadora del territorio y un brindis de honor a la gastronomía menorquina.
Torralba ha emergido en pocos años como un referente gracias a una viticultura artesanal en secano, el trabajo manual y el respeto por el paisaje, proyectándose, a través de sus reconocimientos internacionales, como una embajadora del vino menorquín: elegante, evocadora y capaz de dejar una huella memorable en la copa y en el paladar.
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