Foodies on Menorca
Menorca se ha ido ganando un lugar en el mapa nacional de las personas celíacas. La isla combina cocina de producto, un turismo familiar que exige información clara y —en algunos municipios— iniciativas públicas para garantizar comidas seguras. Este reportaje dibuja dónde comer sin gluten, qué es la celiaquía y por qué todavía es difícil sentarse a la mesa con tranquilidad, además de analizar el sobrecoste de los productos gluten free y proponer medidas concretas para el sector menorquín.
La celiaquía es una enfermedad crónica de origen inmunológico: la ingesta de gluten daña el intestino delgado y el único “tratamiento” es una dieta estricta, de por vida y sin gluten ni trazas. En España, las estimaciones oficiales sitúan la prevalencia en torno al 1% de la población, con cifras más altas en niños y un gran infradiagnóstico. Evitar la contaminación cruzada es tan importante como la receta misma: freidoras exclusivas, utensilios separados, hornos limpios (sin ventilador cuando se comparten), y nada de aceite reutilizado para productos con gluten. “Sin gluten pero puede contener trazas” no es aceptable para celíacos.
En la isla hay de todo: locales acreditados por asociaciones celíacas, restaurantes 100% sin gluten y otros que ofrecen opciones con protocolos. La elección debe ser siempre informada y es recomendable reservar avisando que eres celíaco/a.
- Ferreries (referente insular): el municipio impulsa el proyecto “Ferreries Sin Gluten” en convenio con Celíacos de Cataluña. Destacan el restaurante Loar, Binissués, la pastelería 100% sin gluten Lluís Febrer y el hindú Bondhu.
- Maó: El Romero ofrece menús degustación 100% sin gluten. También Can Miquel, con platos menorquines e italianos adaptados y SG Pastisseria Artesana Lluís Febrer, en el Mercat des Claustre.
- Sant Lluís (Cala Torret): El Faro de Cala Torret, con casi toda la carta apta y protocolos contra la contaminación cruzada.
- Es Mercadal / Fornells: Es Cactus, con amplia carta sin gluten y acreditación renovada.
- Ciutadella: Cafè Balear, Temptations (acreditado en 2025). Otros citados: Fang i Aram y Café Balear.
- Es Castell (Cales Fonts): Sa Barqueta y la crepería Biel’s Cove con opciones adaptadas.
- Son Bou (Alaior): Las Dunas, carta mayoritariamente sin gluten.
Problemas recurrentes: freidoras compartidas, falta de pan y postres sin gluten, errores en sala y cocina (utensilios contaminados), y cartas ambiguas (“puede contener trazas”).
El sobrecoste es una barrera. Según FACE, el coste anual de productos específicos llegó a 1.704 € por persona en 2024. Pans y rebozados pueden costar 4–5 veces más. La buena noticia: el pan sin gluten tributa ahora al IVA superreducido del 4%, gracias a una sentencia del Supremo.
El convenio con Celíacos de Cataluña ha permitido acreditaciones gratuitas, formación y presencia en actos públicos. El mensaje: ofrecer comidas seguras no es un extra turístico, es servicio público y oportunidad de posicionamiento.
1. Adherirse a programas de acreditación.
2. Carta con platos marcados, protocolos visibles.
3. Cocinas segregadas siempre que sea posible.
4. Proveedores certificados, ofrecer pan y postres SG sin sobreprecio.
5. Transparencia en los precios.
6. Formación continua del personal.
7. Replicar el modelo de Ferreries en otros municipios.
Menorca tiene margen para convertirse en destino mediterráneo de referencia para celíacos: más locales acreditados, información homogénea y precios justos. Beneficia a residentes, turistas y a la reputación gastronómica de la isla.
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