Foodies on Menorca
Bep Al·lès/Ciutadella - La negociación abierta entre la Comisión Europea y Estados Unidos para reducir o eliminar los aranceles aplicados a determinados productos europeos puede tener una incidencia directa sobre dos de las producciones agroalimentarias más representativas de Menorca: el queso y el vino.
Bruselas ha trasladado a la Administración estadounidense una lista de productos para los que considera posible conseguir una rebaja arancelaria. La propuesta incluye vinos, bebidas espirituosas, cerveza, aceite de oliva, aceitunas, equipamientos sanitarios y algunos productos lácteos y quesos especializados. En conjunto, las mercancías incluidas representan unas exportaciones europeas valoradas en cerca de 115.000 millones de euros.
Las conversaciones parten del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, que establece un arancel del 15% sobre buena parte de las exportaciones comunitarias. La Comisión Europea considera que ahora existe margen para ampliar las excepciones y mejorar las condiciones de acceso al mercado estadounidense. Desde el 1 de julio de 2026, la Unión Europea ya ha eliminado los derechos sobre los productos industriales de Estados Unidos y ha facilitado la entrada de algunos alimentos estadounidenses considerados no sensibles.
Para el sector quesero menorquín, el resultado puede ser especialmente significativo. El queso Mahón-Menorca no solo es uno de los productos más reconocidos de la isla, sino que también mantiene una presencia consolidada en los mercados internacionales.
En 2024, la Denominación de Origen Protegida comercializó 2.604 toneladas de queso por un valor superior a los 24,7 millones de euros. El producto se exporta a 44 países y Estados Unidos figura entre los principales destinos, junto con la República Dominicana, Alemania, Reino Unido y México. La DOP agrupa a 98 explotaciones ganaderas, 53 queserías —43 de ellas artesanas— y 42 empresas maduradoras. En conjunto, producen más de 3.500 toneladas anuales.
Un arancel del 15% encarece el producto cuando llega a los distribuidores, tiendas especializadas y restaurantes estadounidenses. Este sobrecoste puede trasladarse al consumidor o ser absorbido parcialmente por productores e importadores, con la consiguiente reducción de los márgenes comerciales.
Su eliminación permitiría mejorar el precio final del queso Mahón-Menorca, reforzar su competitividad frente a otros quesos internacionales y facilitar la entrada de nuevas marcas menorquinas. También podría beneficiar a las pequeñas explotaciones artesanas, que tienen más dificultades para asumir los costes logísticos, sanitarios y administrativos vinculados a la exportación.
No obstante, todavía deberá concretarse qué quesos quedarán incluidos en la exención. La lista europea habla de lácteos y quesos especializados, pero no se ha confirmado de manera individual la inclusión del Mahón-Menorca.
La medida también podría tener consecuencias positivas para las bodegas menorquinas. La Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra Isla de Menorca comercializó 1.804 hectolitros durante 2025, un 8,7% más que el año anterior, en un contexto de descenso general del consumo de vino en España y Europa. La producción menorquina también aumentó un 27,3%, impulsada en parte por la entrada en producción de nuevos viñedos.
Aunque las cantidades son modestas en comparación con las grandes regiones vitivinícolas, los vinos menorquines compiten en un segmento diferenciado, vinculado al origen, el paisaje insular, las producciones limitadas y la gastronomía mediterránea.
Una reducción de los aranceles podría facilitar su entrada en tiendas especializadas, restaurantes y distribuidores de Estados Unidos interesados en vinos singulares. También ayudaría a diversificar las ventas y reducir la dependencia del consumo local y turístico, muy concentrado durante los meses de verano.
El acuerdo, sin embargo, no resolvería por sí solo todas las dificultades. Los productores menorquines continuarían afrontando los costes del transporte marítimo, la distribución, las autorizaciones sanitarias y la promoción comercial. Con todo, la eliminación del 15% representaría una primera ventaja importante para unas producciones que necesitan vender valor, identidad y calidad más que grandes volúmenes.
Para Menorca, la negociación entre Bruselas y Washington va más allá de un debate comercial. Puede convertirse en una oportunidad para reforzar el sector primario, dar mayor salida a las producciones agroalimentarias de calidad y consolidar la proyección internacional de los quesos y vinos de la isla.
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