Martina Fedelich, madona de Son Piris

"Ahora se entiende que la mujer dentro del lugar tiene un papel fundamental, e igual de cambiante que el del hombre. No veo que haya diferencias"

Martina Fedelich, madona de Son Piris

Miriam Triay / Ciutadella – Martina Fedelich lleva toda la vida viviendo y convive en el campo menorquín. De familia campesina, se casó muy joven, en 1996, con David Pons Herrera, un ciudadano que, a pesar de venir del pueblo, tenía gusto y ganas de trabajar la tierra. Así, su camino siguió los pasos de sus antepasados, y actualmente, es la madona del sitio de Son Piris. Que trabaja, junto a su marido, y su hijo.

Desde Foodies, una vez más, hemos querido dar voz al campo menorquín, ya la figura de la mujer en éste; mostrando en todo momento la importancia del sector primario para nuestra economía y sociedad. Es por esto, que hemos conversado con Martina.

¿Cómo acaba siendo la madona de Son Piris?
Mi familia se ha dedicado toda la vida al campo. Y aunque yo nunca me había planteado si quería seguir o no sus pasos, cuando conocí a mi marido actual, lo tuve claro. Él venía de pueblo, pero desde pequeño ya sabía que quería trabajar la tierra.

Fue así como, en 1996, nos casamos y partimos a vivir en la Cavalleria Vella. En este sitio nos dedicamos a hacer queso, durante dieciséis años. Hasta que en 2012, partimos a vivir en Son Piris, donde hemos estado hasta la fecha.

Nosotros sólo hemos estado en dos sitios durante nuestra trayectoria. Hemos tenido suerte, no hemos tenido que movernos demasiado.

Por lo que comenta, no se lo había planteado, pero… ¿tenía ideas alternativas a trabajar el campo?
No, nunca me lo había planteado. Ni lo uno ni lo otro, pero la vida en el campo lo había visto desde pequeña. Y al final, es algo que se lleva dentro, que te lo sientes. Si no te gusta mucho, y no lo vives completamente, no puedes dedicarte a ello. Ya te lo digo yo. Es un trabajo demasiado duro y dedicado, para que pueda hacerlo cualquiera.

¿Y cómo definiría Son Piris, el lugar donde está actualmente?
No es un sitio muy grande, la verdad. Pero bueno, como yo siempre digo, si no eres muy mayor, puedes controlar más la calidad de lo que haces, que es lo más importante. Así, en nuestra casa somos tres personas que trabajamos la tierra. Mi esposo, mi hijo y yo. Y nos dedicamos a hacer queso, como ya hacíamos en la Cavalleria Vella.

De hecho, cuando nosotros entramos en el 2012, en el sitio sólo se vendía la leche, no se hacía queso. Así que tuvimos que montar la quesería, y empezar de cero. Al principio, veníamos el queso tierno a un madurador, quien también lo comercializaba. Hasta que, en 2016, creamos nuestra propia marca, y desde entonces ya maduramos y comercializamos el queso nosotros.

¿Toda la producción es enteramente vuestra?
No. Hay una parte que la compra la Cooperativa del Campo de Menorca, y la maduran y comercializan ellos, bajo el nombre de Meloussa.

Y también vendemos leche en Coinga. Esto nos permite que, si tenemos algún imprevisto; estamos enfermos, debemos ir de viaje, o lo que sea, esta parte al menos ya está colocada y vendida. Si no sería un pasar pena constante.

¿Y sólo vendéis queso y leche? ¿Es su especialidad?
En Son Piris, además de tener unos sesenta vacas, también tenemos varios corderos y algunos cerdos. Los que también comercializamos, pero no trabajamos. Estamos especializados, únicamente, en queso y leche, sí.

¿Cómo funciona en Son Piris? ¿Cuáles son las tareas que tiene cada uno de los que trabaja?
Cada uno tiene sus tareas más concretas, con las que nos especializamos. Pero también hay otros trabajos que hacemos algo entre todos.

Por ejemplo, yo me encargo más del tema de la maduración, y de la burocracia. Mi hijo se encarga más de los animales. Y mi marido de la elaboración del queso. Ahora bien, cuando es hora de ir a ordeñar, vamos todos. Cuando hacemos queso, quesamos los tres. Quiero decir que aunque tengamos tareas más concretas, todos hagamos de todo.

¿Y cómo definiría, pues, su papel? ¿Cómo es ser la madona?
Tienes muchos papeles.

Yo creo que las mujeres en el campo, hoy en día, somos una parte clave. Y que cada vez esto se ve más y se sabe más. Que tenemos más visibilidad que antes.

Pero bueno, ser madona no sólo es vivir en el campo, es implicarte en el trabajo, y en todo lo que hay detrás.

Y considero que en cada sitio se vive diferente. No es como antes que, tal vez, había unas tareas más concretas y establecidas por las madones, y otras por los dueños. Ahora, cada sitio es un mundo. No porque seas mujer tienes que hacer o te toca realizar un trabajo en concreto.

Antes, por ejemplo, sólo ordeñaban a los hombres, ahora, como ya he dicho, yo somos una de las tres encargadas de ir a ordeñar.

Y a mí, por ejemplo, no me gusta conducir el tractor, pero sé que hay mujeres que sí, y que lo hacen. Antes sería impensable.

Con esto hemos evolucionado y cambiado mucho. Ahora se entiende que la mujer en el lugar tiene un papel fundamental, e igual de cambiante que el del hombre. Que es capaz de hacer lo que se proponga. Por tanto, no veo que haya diferencias entre hombres y mujeres.

Antes ha comentado que éste es un trabajo muy duro… ¿en qué momento diría que se encuentra?
Yo considero que estamos en un punto en el que nos ponen trabas de por todo. Nuestro trabajo es ya bastante pesado, físico y que desgasta, como para que cada vez tengamos que rellenar más papeles, y tengamos que pagar más para poder comercializar nuestros productos. Parece que debería ser al revés, que siendo un sector tan importante de nuestra sociedad, deberían aligerarnos un poco, ponérnoslo más fácil. Ido no. Cada vez van añadiendo más cosas, más controles, más papeles, más inspecciones…

Es muy difícil, el mundo nuestro. Y creo que es muy triste que en vez de ayudarnos, cada vez nos ahoguen más. No sé si podremos aguantar mucho rato más con ese ritmo, porque después del trabajo que hacemos, cada vez nos dan menos, y nos piden más.

¿A qué se refiere con esto?
Mira con el tema precios, por ejemplo. Quizás tú vas al supermercado y consideras que el queso cada vez es más caro. Pero, ¿te has detenido alguna vez a pensar todo el trabajo que hay detrás de un queso? Yo creo que muchas veces no, que la gente no es consciente de ello. Por eso en Son Piris empezamos a organizar visitas, para que la gente viniera, y viera todo lo que supone y todo lo que esconde, un queso. Porque creemos que es muy importante que la gente vea cómo se hace, para entender su precio, y su valor.

Y sin embargo, el queso de Menorca se vende muy barato. Porque muchas veces hemos visto cómo quesos de fuera se venden a cuarenta euros el kilo. De menorquín a este precio, no encontrarás ninguna.

Pero bueno, seguiremos luchando y haciendo lo posible. Para mantenernos y aguantar. Y a ver hasta cuándo podemos.

Estas visitas que comenta… ¿en qué consisten?
Empezamos haciéndolas con la Cooperativa del Camp. Y la verdad es que ha gustado bastante. La gente viene, ve cómo se hace el queso, les explicamos todos los procesos y en qué consisten, y después lo acaban degustando. Como digo, nosotros les empezamos a organizar para que la gente entendiera y fuera consciente de lo que hay detrás. Pero lo cierto es que nos ha sorprendido la cantidad de gente que quiere venir y que se interesa.

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