Foodies on Menorca
Miriam Triay/Alaior - Manuel Martínez Corroza es el nuevo presidente de la Asociación de Aceite de Menorca. Propietario de Torralba Petit, está iniciando también su propio proyecto productor de aceite. Licenciado en Ciencias Empresariales y graduado en Olivicultura por la Universidad Politécnica de Madrid, Martínez Corroza tiene muy claro el camino que debe seguir la Asociación tras haber conseguido la IGP ‘Aceite de Menorca’ —que era el objetivo principal de esta entidad hasta finales del año pasado—. Desde Foodies on Menorca, y en este número especial dedicado al aceite, hablamos con él sobre la situación actual del aceite, de la Asociación y el camino futuro a seguir.
¿Cómo ha llegado a la presidencia de la Asociación de Aceite de Menorca?
La Asociación se creó hace ya casi una década, con el objetivo claro y principal de obtener una IGP (Indicación Geográfica de Procedencia) para el aceite que se cultivaba en la isla. Este trámite fue un proceso bastante largo, con conversaciones con las autoridades locales, así como con el Ministerio de Agricultura y la propia Unión Europea. No fue hasta el año pasado cuando, por fin, se consiguió. Un gran éxito para la Asociación, la verdad. Además, se trata de la primera y única IGP en Europa que es 100% ecológica. A raíz de este logro, Josep Maria Quintana, su presidente, decidió retirarse. Así, entre los distintos socios, me eligieron a mí para relevarlo.
En este sentido, yo también soy productor de aceite en la isla, aunque soy todavía muy novato. Hace casi un lustro decidimos, junto con mi mujer, iniciar este proyecto en Menorca. Por eso me formé en Olivicultura en la Universidad Politécnica de Madrid. A nivel personal, ambos procedemos de territorios y familias con tradición agrícola. Mis padres son de Navarra, donde la huerta, el vino y los olivos son protagonistas. Y mi mujer tiene ascendencia italiana, concretamente del sur. Con todo, decidimos empezar este proyecto en la finca de Torralba Petit. Aún no hemos obtenido frutos, pero si todo va bien, el próximo año podremos sacar nuestra primera cosecha, bajo el nombre Molí de Torralba.
¿Qué significa que la IGP – Aceite de Menorca sea 100% ecológica?
Significa que para poder embotellar el aceite como ‘Aceite de Menorca’, el productor debe presentar una finca y una plantación que sean ecológicas. Debe existir un cultivo ecológico. Es una de las condiciones que se quisieron añadir. Por tanto, los productores menorquines que no trabajen en ecológico —que hay algunos— no pueden utilizar esta identificación. Deben seguir utilizando la de ‘Aceite de España’, que habíamos empleado hasta ahora, teniendo que competir a nivel estatal con el resto de aceites.
En este sentido, ¿qué distingue al aceite de Menorca del resto?
Hay tres características concretas que marcan la diferencia y que permiten identificar ese producto como ‘Aceite de Menorca’:
La primera ya la hemos comentado: que sea ecológico. Aunque esta es más bien una condición.
Que es un aceite de recogida temprana de la aceituna; “recogida en verde”.
Esta característica influye en las cualidades organolépticas del aceite, ya que será más afrutado y con elevadas cualidades gustativas. Tendrá mayor concentración de polifenoles y antioxidantes.
Cuando recoges la aceituna de forma temprana, la cantidad de aceite que produces es menor, pero su calidad es mayor. Y esta es una de las señas distintivas del aceite de Menorca, que quizá no puede competir con las grandes producciones de aceite de la península u otros lugares, pero al menos, en calidad, puede alcanzar niveles muy altos.
Que en Menorca tenemos seis almazaras diferentes en funcionamiento.
No tenemos el modelo de una gran almazara cooperativa que funcione para todos los productores, como ocurre en otros lugares donde existen grandes plantaciones. Aquí contamos con varias almazaras, media docena, de tamaño más reducido, que permiten gestionar mejor el proceso de elaboración del aceite, de una manera mucho más cercana y propia. Más cuidada.
Por tanto, los criterios de calidad del aceite de Menorca son: cómo cuidas la aceituna durante el año —que no tenga plagas ni enfermedades, sobre todo controlando la conocida mosca del olivo—; la recogida temprana de la cosecha —según la IGP, de hecho, hay un límite máximo de 24 horas entre la recogida y la almazara—; y que, preferiblemente —y si se quiere hacer uso de la IGP—, sea producida en ecológico.
¿Cuál diría que es la situación actual del sector?
En crecimiento. Cada vez hay más olivares y más productores de aceite. Más fincas y plantaciones destinadas a este producto local. Muchos de estos olivares aún son jóvenes y no han alcanzado su punto máximo de producción. Por eso mismo, todavía quedan unos años de crecimiento y aumento para el sector en Menorca, si tenemos en cuenta únicamente las plantaciones ya existentes.
Un olivar en regadío empieza a producir a los cuatro años, pero puede ir aumentando la producción hasta los ocho o diez años. A partir de esa edad, suele mantenerse estable. Actualmente en Menorca hay muchos olivares que aún no han alcanzado los diez años. Se trata de un cultivo que se recuperó hace unos 15 o 20 años; por tanto, aunque algunas fincas ya tienen árboles de esa edad, la gran mayoría tienen menos de diez años.
Y una vez conseguido el objetivo principal de la Asociación, que era la IGP… ¿cuál es el camino futuro a seguir? Tanto para la entidad en concreto como para el sector en general.
La idea es continuar con la actividad desarrollada hasta ahora e ir más allá. Ahora que ya hemos obtenido la IGP, el siguiente trabajo en el que debemos centrarnos es en situar el aceite como uno de los productos emblemáticos de la isla, como ya lo son el queso, la ensaimada o las abarcas. Como un distintivo propio, que la gente quiera probar, conocer y regalar, llevárselo fuera, degustarlo. Que se pregunten qué caracteriza a la isla.
Además, por supuesto, debemos velar por la calidad del aceite y regular los aspectos de la IGP a través de un Consejo Regulador.
En este sentido, no buscamos conseguir grandes producciones ni poder exportar grandes cantidades al exterior, porque ya sabemos que eso es imposible y que no formará parte del futuro de nuestro sector. Pero sí queremos darnos a conocer, tanto entre los locales como entre los visitantes. El sector del aceite está evolucionando, en términos generales, y cada vez se busca obtener una mejor calidad en todas partes. Ya se están abriendo tiendas especializadas en aceite en ciudades como Madrid o Barcelona, y ese es el mercado donde el aceite de Menorca podría destacar. No podemos competir en cantidad, como ya he comentado antes, pero sí en calidad. Y ese debe ser el objetivo.
Además, como sector, tenemos un impacto muy positivo sobre el paisaje y el medio ambiente. Los campos de olivos contribuyen al paisaje menorquín, son locales, autóctonos; y como trabajamos en ecológico —la gran mayoría— también cuidamos la tierra. No utilizamos abonos sintéticos ni químicos… Además, también tenemos un impacto positivo en la generación de empleo. Estas fincas deben gestionarse. Los olivos deben plantarse, cuidarse, tratarse cuando hay plagas… Y cuanto más crezcamos, mejor impacto tendremos. Para Menorca y para los menorquines.
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