Foodies on Menorca
Bep Al·lès/Ciutadella - La llegada de Luis Valls a Menorca es, sin duda, una de las noticias gastronómicas más relevantes de la temporada 2026. Tras una larga trayectoria al frente de El Poblet de Valencia, restaurante distinguido con dos estrellas Michelin y una de las grandes referencias del universo creativo de Quique Dacosta, el cocinero valenciano inicia una nueva etapa profesional al frente de Micat, la gran apuesta gastronómica del Grupo Moga en Cala en Bosch.
No se trata simplemente del desembarco de un chef de prestigio en un destino turístico. La incorporación de Valls se enmarca dentro de la estrategia gastronómica impulsada por la familia García Montaner, propietaria del Grupo Moga, que en los últimos años ha convertido la Marina de Cala en Bosch en uno de los espacios gastronómicos más dinámicos de Menorca. A proyectos consolidados como Godai, liderado por Julián Mármol, o Kaypa, con la cocina peruana contemporánea de Omar Malpartida, se suma ahora una propuesta que pone el foco en el producto, el paisaje y la memoria culinaria menorquina.
Y es precisamente aquí donde reside el principal acierto de Valls. Lejos de trasladar a la isla una cocina valenciana adaptada al contexto local, el cocinero ha optado por construir un discurso propio a partir de los ingredientes, las recetas y la identidad gastronómica de Menorca. El mensaje queda claro desde la primera página del menú degustación: «Un recorrido por la identidad menorquina, su paisaje y su memoria culinaria». Una declaración de intenciones que, afortunadamente, no se queda solo en palabras.
El recorrido gastronómico se articula en torno a algunos de los grandes símbolos de la cocina menorquina. Valls nos ofrece unos aperitivos donde los protagonistas son el queso de la isla, que aparece en forma de buñuelo de Cala Blau; el tradicional rubiol (empanadilla) salado es reinterpretado con sensibilidad contemporánea; la gamba carabinera se convierte en una explosiva croqueta de sabores que dará paso a la degustación simbólica del pan y aceite con un pan artesano de trigo xeixa de Menorca acompañado de aceite de la isla, en este caso de la almazara de Santa Ponsa, y una ensaimada crujiente con una mantequilla menorquina aromatizada que despierta memorias de la cocina señorial.
El tomate de ramellet abre los platos del menú degustación y se convierte en protagonista de un homenaje cargado de simbolismo mientras que la berenjena blanca dialoga con los aromas de los pinares de Menorca.
La gamba roja de Ciutadella y los erizos de mar evocan la riqueza del mar menorquín, mientras que el salmonete de roca, un pescado a veces menospreciado por la alta cocina más convencional, reivindica el valor de las especies locales.
Las carnes tienen también el protagonismo de cerrar los platos del menú de Luis Valls en Micat, y lo hacen comprometidas con el territorio y el producto local, con un lingote de vaca roja de Menorca, nuestra raza autóctona, que acompaña de una emulsión de setas y un fondo de gravy que nos recuerda aquel fondo de carne tan valorado por la cocina señorial de la isla en el siglo XVIII.
La propuesta destaca también por una virtud cada vez más difícil de encontrar: la coherencia. No hay artificios gratuitos ni ejercicios de estilo destinados a impresionar al comensal. La técnica está presente en cada elaboración, pero siempre subordinada al producto y al relato gastronómico. Esta madurez culinaria también se percibe en el servicio de sala, impecable durante toda la experiencia. El equipo, con profesionales procedentes de la etapa valenciana de Valls, como Lucas Vargas, mantiene un equilibrio difícil entre la cercanía y la excelencia, con una atención constante pero nunca invasiva, que ha sido supervisada por el propio Valls y su pareja, la prestigiosa jefa de sala Almudena García.
Pero entre todas las elaboraciones sobresale especialmente el Arròs de la Terra Micat, probablemente el plato que mejor sintetiza el espíritu del proyecto. Elaborado con trigo xeixa escairado de Menorca, reinterpretando uno de los platos más emblemáticos del recetario insular, consigue preservar su esencia mientras lo proyecta hacia un lenguaje contemporáneo. Es una de esas creaciones que explican un territorio en cada cucharada.
Micat todavía se encuentra en su primera temporada y, como cualquier gran proyecto, necesita tiempo para consolidarse. Pero después de probar su menú degustación, la sensación es inequívoca: Menorca ha incorporado una nueva dirección gastronómica de primer nivel. Luis Valls ha llegado a la isla con humildad, respeto y una extraordinaria capacidad técnica. El resultado es una cocina contemporánea con acento menorquín que ya figura entre las propuestas más interesantes y estimulantes del panorama gastronómico balear y, probablemente, ante una futura estrella Michelin.
06/06/26. 08,00 h
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