Foodies on Menorca
En Menorca, la repostería tradicional conserva joyas a menudo discretas pero profundamente arraigadas en el territorio. Entre ellas, los torteles rellenos de cabello de ángel ocupan un lugar especial, evocando sabores de infancia y recuerdos de meriendas familiares.
Este dulce, con forma de anillo y textura esponjosa, destaca por una masa rica y ligeramente untuosa, heredera de la tradición de la ensaimada. En su interior, el cabello de ángel —elaborado a partir de calabaza confitada— aporta un dulzor suave y aromático que contrasta con la ligera resistencia de la masa horneada. El resultado es un equilibrio sencillo pero exquisito.
Históricamente, estos torteles han estado presentes en las mesas menorquinas sin necesidad de una festividad concreta. Formaban parte del día a día, especialmente en meriendas o encuentros familiares, cuando la cocina casera marcaba el ritmo de la vida cotidiana.
Hoy, aunque su presencia ha disminuido frente a la oferta industrial, aún pueden encontrarse en algunas pastelerías y hornos que mantienen viva la tradición. Los torteles de cabello de ángel no son solo un dulce: son un testimonio de la identidad gastronómica de Menorca.