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Alba Mor/La Pobla de Cérvoles — Obtener un aceite de oliva virgen extra de máxima calidad a partir de la agricultura biodinámica, un método de cultivo que respeta los ciclos de la naturaleza y el medio ambiente. Esta es la filosofía que siguen Martin González y Neus Costa, productores y copropietarios de Oli Cometes, con fincas en La Pobla de Cérvoles (Les Garrigues), quienes planifican los trabajos agrícolas según los ciclos lunares y velan por el ecosistema de los campos sin aplicar productos químicos a los árboles. Este modo de trabajar los ha convertido en los únicos productores de aceite de Cataluña con el sello internacional Demeter, muy valorado en los países del norte de Europa y Alemania. Precisamente, Oli Cometes produce 5.000 litros anuales, de los cuales un 40 % se exportan.
“Antes la gente mayor sabía en qué época era mejor realizar las tareas del campo en función de las lunas. Esto es algo que se ha perdido y que la agricultura biodinámica intenta recuperar”, ha explicado González, quien ha señalado que el origen de este método se encuentra en Alemania, en un momento en que algunos agricultores buscaron alternativas para que su producción no dependiera de productos químicos.
De hecho, González ha asegurado que en su finca “no se ha aplicado ningún producto químico en seis años” y que los sustituyen por infusiones. De esta manera, en lugar de aplicar, por ejemplo, sulfato de cobre, utilizan infusiones de distintas plantas según las necesidades del árbol. Eso sí, “una aplicación de sulfato de cobre no es igual de efectiva que una de infusión. Nosotros hacemos dos o tres aplicaciones”, ha reconocido González.
En cuanto a las plagas como la mosca del olivo, una de las más destructivas y que afecta gravemente a la producción y calidad del aceite, González explica que “juegan con la naturaleza” para evitar daños: “La mosca es selectiva y busca aceitunas grandes. La arbequina es muy pequeña. Entonces, hemos intercalado algunos árboles que producen aceitunas de mayor tamaño y esto nos sirve de cebo”. La finca de Oli Cometes cuenta con 27 hectáreas, 13 de olivos y el resto de bosque. “Está todo integrado. Cuidamos mucho la tierra y eso hace que tengamos mucha biodiversidad. Corzos, jabalíes, zorros, murciélagos, un poco de todo”, ha comentado Costa.
Esta productora también ha hecho referencia a la importancia del calendario lunar para potenciar el resultado de las tareas agrícolas. “Cuando la luna mueve las mareas, toda el agua que contiene la planta asciende. Entonces es el momento de realizar un tratamiento foliar. En cambio, cuando la luna está en movimiento descendente es momento de echar el compost, porque las raíces absorberán mejor el producto”, ha ejemplificado.
Todo este trabajo está reconocido con el sello internacional Demeter, un certificado “mucho más exigente” que el método ecológico, ya que también contempla, entre otros aspectos, la prohibición del uso de plásticos, que utensilios como envases y mangueras estén libres de ftalatos —componentes químicos añadidos al plástico— y que el compost aplicado al suelo incluya preparados biodinámicos. Se trata de un sello “muy reconocido” en los países nórdicos y “muy buscado” por restaurantes y supermercados.
Nacidos en Barcelona y economistas de profesión, González y Costa adquirieron las tierras que actualmente trabajan en 2015 sin la intención de dedicarse al campo. “Buscábamos un espacio donde veranear y esta finca nos gustó mucho. El primer año trabajó la tierra un chico del pueblo y llevábamos las aceitunas a la cooperativa. Cada vez más gente nos pedía aceite y decidimos crear una marca propia en 2018”, ha relatado Costa. Fue mientras aprendían a cultivar con el método ecológico cuando descubrieron el método biodinámico.
González y Costa han explicado que los primeros años de reconversión de la finca constataron una bajada de producción de los árboles. Actualmente, sin embargo, estas cifras “ya se han recuperado” y los rendimientos son “iguales o similares” en comparación con los que se obtenían cuando el campo se trabajaba con métodos convencionales.
Por otra parte, aunque durante la época de sequía algunos productores de la zona vieron gravemente reducida su producción por la falta de agua, estos productores de La Pobla de Cérvoles han destacado que “pudimos cosechar” y lo atribuyen a los métodos biodinámicos. En cualquier caso, no descartan la opción de instalar riego de apoyo en la finca ante la posibilidad de nuevos episodios de sequía.
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