Don Giacomo: el arte de la pizza en un espacio con siglos de historia

Don Giacomo: el arte de la pizza en un espacio con siglos de historia

En el corazón de Ciutadella hay rincones que combinan la memoria del tiempo con la vitalidad de la vida presente. Uno de ellos es el restaurante Don Giacomo, conocido por su pasión por la pizza artesana y por el entorno excepcional que le acoge: el antiguo refectorio del convento de los franciscanos. 

Un espacio donde, en el siglo XVIII, Fra Roger —el fraile cocinero considerado uno de los primeros divulgadores de la cocina menorquina y autor del libro de cocina más antiguo de Baleares— elaboraba los platos que alimentaban a la comunidad. Hoy, entre esas mismas paredes cargadas de historia, el horno y la masa fermentada cuidadosamente escriben un nuevo capítulo de esta tradición culinaria.

Don Giacomo: el arte de la pizza en un espacio con siglos de historia

La propuesta de Don Giacomo se centra en las pizzas artesanas, preparadas con masa de fermentación lenta que consigue una textura ligera y crujiente. Los ingredientes, elegidos con atención, son el reflejo de una filosofía que apuesta por el producto de calidad y, siempre que sea posible, de origen local. El resultado son pizzas con alma, que mantienen el espíritu italiano pero dialogan con los sabores mediterráneos propios de Menorca.

Uno de los rasgos distintivos es el uso de ingredientes frescos que varían según la temporada: ingredientes que evocan los paisajes de alrededor y con presencia de productos de la isla. Todo junto da como fruto pizzas únicas que sorprenden a los paladares más exigentes sin perder la sencillez que caracteriza este plato universal.

El comedor, situado en el antiguo refectorio, es una experiencia en sí mismo. Las bóvedas y los escudos de piedra y la serenidad del lugar recuerdan el tiempo en que esas tablas servían para la comunidad franciscana. Es fácil imaginar a Fra Roger entrando y saliendo de la cocina con recetas que, siglos después, todavía forman parte de la identidad gastronómica menorquina gracias a su libro Art de la cuina. Este legado confiere al restaurante una dimensión que trasciende la pura restauración: comer es participar de una historia compartida, donde el pasado y el presente se dan la mano.

Don Giacomo: el arte de la pizza en un espacio con siglos de historia

La carta, aunque hace hincapié en las pizzas, ofrece también entrantes y platos que completan la experiencia. Ensaladas frescas, platos de pasta elaborados con sencillez, carnes de la isla, hamburguesas Premium, y alguna dulce tentación por redondear una buena comida. El vino tiene también un papel importante: se pueden encontrar referencias nacionales e internacionales, pero no faltan vinos de la tierra que acompañan perfectamente a cada bocado.

El servicio es cercano y atento, manteniendo ese aire familiar que convierte a Don Giacomo en un lugar acogedor tanto para los residentes como para los visitantes que quieren vivir Ciutadella más allá de las postales. Es un restaurante que sabe combinar la calidez mediterránea con un respeto profundo por la tradición, y esto se nota tanto en la mesa como en el ambiente.

Visitar Don Giacomo es, en definitiva, una experiencia doble: la del gusto auténtico de una pizza hecha como es debido y la del privilegio de compartir mesa en un espacio cargado de memoria. Entre los muros del convento franciscano, donde un día Fra Roger cocinaba para alimentar el espíritu y el cuerpo, hoy se sirve una comida que sigue celebrando la vida y la cultura. Una cita imprescindible para cualquier amante de la buena gastronomía que se acerque a Ciutadella.

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