Foodies on Menorca
El verano es tiempo de cenas al aire libre y a la orilla del mar, de encuentros familiares, de amigos, de ir a permanecer, de hacer vida en medio de la calle, y tiene también una gastronomía que se adapta a estos modus vivendi, es aquella que se cocina en casa y se come fría y al mismo tiempo es fácil de llevar hasta el lugar escogido.
Berenjenas y calabacines rellenos -que en Menorca se comen también fríos y sin la salsa de tomate que ponen en Mallorca-, panecillos de Viena con sobrasada, tortillas con marranía (patata, cebolla, pimiento verde, pimento rojo, berenjena y calabacín), la socorrida tortilla con patas, ademas de los libritos de lomo empanado, las ensaladas de tomate, pepino, cebolla y alcaparras, y también las ensaladillas, a pesar del peligro de la salmonelosis cuando ésta se hacía o se hace con mahonesa casera.
Pero si tenemos que charlar de la reina de las meriendas (merienda del atardecer en Menorca) y de las cenas al aire libre o en la orilla del mar, ésta es sin duda la coca , tanto la salada como la dulce, porque a los menorquines nos gusta, nos deleita y podemos decir que somos adictos a la coca, pero no malpenseis.Somos adictos a las cocas, aquellas que se elaboran con pasta de manteca de cerdo o mantequilla cocida, con o sin levadura, de uno, de dos y de hasta y tres levas, con frutas, con verduras, con pescado fresco, en conserva, con carne, con embutidos, con calabazate... Y es que nuestras cocas admiten encima o entre ellas casi todos los ingredientes que nos brinda la isla, donde maridamos dulce y salado, la fruta con los embutidos y de esta manera tendremos cocas de albaricoques con sobrasada, y si mezclamos pescado con vegetales tendremos las de tomate con pinchas (es como decimos los menorquines a los arenques), la coca tapada con cazón, y además este repertorio de cocas con dulces con albaricoques, con cerezas, con ciruelas, higos, cocas con sobrasada y azúcar, con confitura... y las saladas de sofrito, con acelgas, con espinacas, con pimientos rojos tostados, pero si hay una coca bien característica de Menorca, ésta es la coca con tomate.
La coca con tomate es una coca sencilla, adornada con medios tomates de verano, grandes y maduros, jugosos, que van aliñados con una picada de ajo y perejil, pan rallado, pimentón, una pizca de azúcar o de miel y regadas con aceite de oliva, y que a veces se acompañan de pescado fresco como las de cazón, pintarroja o la raya... Es esa esta coca la más menorquina, y no la encontraremos en los hornos de las otras islas, y no suele faltar nunca en las cenas al aire libre o en su versión individual, redonda, con medio tomate en en centro, se encuentra en los hornos y es aún el desayuno o merienda y, que además tiene su ritual para comerla, y no es otro que romper un trozo de la pasta que se mojará dentro del tomate y se llevará a la boca para comerlo. Hay que tener destreza, quizás los menorquines la tenemos innata, para no mancharse.