Foodies on Menorca
Bep Al·lès / Ciutadella – Menorca, con su identidad gastronómica tan rica, conserva en el licor de rosas –o licor de los caixers– un tesoro aromático que rememora siglos de tradición, celebraciones y rituales. Un licor delicado y seductor que Destilerías Xoriguer, emblema que la artesanía licorera menorquina ha mantenido vivo y elegante.
El licor de rosas es una bebida tradicional con raíces que encuentran origen en la Grecia antigua pero que se consolidó en Menorca debido a las influencias del comercio mediterráneo del siglo XVIII y posiblemente lo llevarían a la isla los griegos que fijaron su residencia en Mahón.
Inicialmente era un licor popular en actos religiosos y las ceremonias bautismales de la isla por la costumbre de las familias de repartir una pequeña muestra entre el cura y los asistentes que participaban en la ceremonia. Un gesto de gratitud que, con el tiempo, asoció esa bebida a la nobleza de la ocasión.
Es conocido también como "licor de los caixers" desde el momento en que empezó a ser servido en las "begudes" de las Fiestas de San Juan con las que el caixer senyor y el caixer capelllà obsequiaban a los participantes en la colcada y, también, el caixer noble a sus invitados. Igualmente formaba parte de las bebidas de convite del Domingo des Be.
Elaborar un buen licor de rosas no es sólo una infusión. Destilerías Xoriguer utiliza rosas de calidad superior, probablemente de variedades mediterráneas aromáticas, y las macera cuidadosamente en alcohol de origen agrícola, puro y limpio. El proceso se acaba equilibrando con agua local, en la receta original era agua de pozo, y un toque de azúcar para respetar la fragancia y la persistencia de la rosa sin alterar su naturaleza. El licor de rosas es un reflejo de la línea que sigue Xoriguer: adaptar recetas históricas y propias, preservando su esencia autóctona.
El resultado es un licor de un sutil tono rosado, con perfume floral, dulce equilibrado y un final fresco y elegante. Con un grado alcohólico de unos 30º -similar a la ginebra y otros licores de la casa- es ideal para degustarlo en copas pequeñas o de convite con profundidad gustativa. Se recomienda servirlo bien fresco.
Cuando los licores eran las bebidas espirituosas de las fiestas de San Juan y del resto de fiestas patronales de la isla, protagonismo hoy perdido por la entrada del gin con limonada y la cerveza, el ritual de brindar con el “licor de los caixers” era un signo de hospitalidad y respeto al origen ancestral que daba un toque de elegancia a los acontecimientos que marcaban la vida de las familias. Desde las fiestas, como las de San Juan, a otras celebraciones como las bodas, bautizos u onomásticas.
Más allá de la celebración, hoy en día el licor de rosas se ha ganado un sitio como detalle gastronómico: aperitivo digestivo, toque final en una comida o cena cuidada o ingrediente especial en cócteles de autor. Como sustituto de otros licores florales, aporta un carácter suave, armónico y con aire mediterráneo absolutamente reivindicable.
El licor de rosas de Destilerías Xoriguer es algo más que una bebida, es un viaje en copa: un homenaje a las tradiciones, un gesto de fiesta, un recuerdo de almas y sabores mediterráneos que se esparcen, incluso, más allá de Menorca. En cada trago, la fragancia de la rosa se mezcla con la historia de la isla y el emprendimiento familiar, confirmando que el licor de los caixers no sólo encarna la esencia de nuestras fiestas más ancestrales, sino que es, hoy, una joya sensorial por descubrir y reivindicar.