Foodies on Menorca
Itziar Lecea/Fotos Torralbenc – Aunque como asociación no tengan una actividad frenética, los productores de vino de Menorca tienen muy clara la dirección a seguir: convencer al sector de la restauración y hacer más visibles los vinos de la isla en su propia tierra. Así lo expone César Palomino, responsable de la bodega de Torralbenc y presidente de la Asociación. Palomino, que llegó desde Madrid en 2016, ocupa el cargo desde hace tres años, consciente de que es uno de los pocos que puede asumir el tiempo que requiere una presidencia y el trabajo que supone sacar adelante iniciativas en beneficio de todas las bodegas. De su labor, y de cómo está el sector vinícola en Menorca, hablamos en este especial de vino de Foodies.
Para empezar, ¿podríamos conocer un poco más a fondo a César Palomino?
Soy de Madrid y estudié ingeniería agrónoma en Madrid, en la Universidad Politécnica. Dentro de esta institución hay un máster en viticultura y enología que es muy prestigioso, ya que en España es una rama muy extendida. Lo hice como salida profesional, de una manera muy técnica, más que por ser un enamorado del vino. Al terminar, empecé a trabajar para uno de mis profesores del máster, que es asesor viticultor, aunque antes trabajé como enólogo de apoyo en Nueva Zelanda para adquirir experiencia y complementar hemisferio norte y sur, de manera que, en un año, podía hacer dos vendimias. Fue mi profesor quien me recomendó a Torralbenc, en 2016, porque él ya les asesoraba. Así fue como llegué a Menorca y entré en el equipo de Torralbenc, que ha ido creciendo durante estos años y sigue en expansión.
¿Por qué decidió asumir el cargo de presidente?
Cuando llegué a Menorca, ya había bodegas profesionalizadas, como Binifadet, Binitord, Imaontanum, Sa Forana… Algunas de ellas eran proyectos muy pequeños, que se gestionaban en el tiempo libre de los propietarios, de modo que no son grandes empresas con una estructura que nos permita, como asociación, tener mucho movimiento. Por este motivo, siendo yo de los pocos que se dedica a esto al 100 %, acepté asumir el cargo de presidencia y dedicarme a la asociación, porque tengo más tiempo para invertir en ella, así como una formación completa.
Como decía, la asociación no tiene un gran movimiento porque las empresas son aún pequeñas y requieren mucho esfuerzo y tiempo, pero están en el camino. De este modo, también estamos intentando dar apoyo desde la asociación para darlas a conocer cada vez más; de hecho, hace unas semanas estuvimos en la Barcelona Wine Week, que es una feria de vino muy potente, gracias al apoyo del Govern balear.
En los años que lleva en Menorca, ¿cómo ha visto la evolución del sector?
Cuando llegué, era un sector menos profesionalizado, se le daba menos importancia a la calidad… Aunque había personas que se estaban esforzando mucho. La restauración tampoco respaldaba los vinos de la isla, y era difícil encontrarlos en sus cartas. Fue entre 2016 y 2020 cuando entendimos, todos, que había un nicho de mercado, pero que teníamos que mejorar en calidad y profesionalización. En cinco años cambiamos mucho el panorama, y lo seguimos cambiando con la incorporación de nuevas bodegas. Nos queda camino por recorrer, y creo que vamos en la dirección correcta.
¿Contar con la marca «Vi de la Terra Illa de Menorca» ayudó a profesionalizar el sector?
No, porque el sello existe desde hace años (desde 2002), así como la Indicación Geográfica Protegida, por lo que podíamos ponerles una etiqueta de garantía, que asegura el cumplimiento de unos parámetros básicos. De ahí a ser percibido como un vino de alta calidad hay un mundo. Y es ahí donde estamos recortando distancias.
¿Se está consiguiendo?
Sí, y nos lo demuestran los diferentes reconocimientos que obtenemos. Por ejemplo, este año hemos enviado vinos a distintos premios, concursos y empresas de puntuación, y han sido muchos los vinos menorquines que han obtenido muy buenas calificaciones. De hecho, la mayoría de los vinos menorquines están siendo reconocidos como un producto de gran calidad a nivel internacional. Es el caso de las medallas de oro y plata que Decanter ha otorgado a vinos de Torralbenc. Pero también tenemos vinos con oros en el concurso internacional de Bruselas, concretamente de Torralba. Y puntuaciones muy buenas a nivel nacional de Binitord y Binifadet. Ya no es cuestión de opiniones, sino que a nivel internacional y nacional estamos logrando muy buena reputación. Quizás no lo comunicamos lo suficiente, pero son hitos realmente importantes.
¿Se traduce en reconocimiento interno, especialmente en restauración?
Vamos poco a poco. No agotamos un vino solo por haber tenido una medalla de oro. Pero sí es cierto que hemos dado pasos como entidad conjunta. El vino es algo muy subjetivo, por lo que en la mayoría de restaurantes los comensales necesitan que el sumiller les diga que un vino es bueno. Por eso, a nivel de consumidor, creo que necesitamos un refuerzo y contar con una figura que les tranquilice diciendo que, efectivamente, con un vino de Menorca están haciendo una buena elección en cuanto a precio y calidad. Así, tener buenos prescriptores es indispensable. ¿Es mejor el vino por haber obtenido una buena puntuación? No, es el mismo, pero los restaurantes se sienten más cómodos hablando de los vinos menorquines porque saben que alguien, fuera de la isla, los está puntuando muy bien. Es importante romper la barrera en restauración y cliente final, y obtener estos reconocimientos ayuda mucho a la venta.
¿Es este el objetivo de la asociación?
Sí, exactamente. Hay zonas vinícolas de las que nadie duda de su calidad. Pero las zonas nuevas, como Menorca, aún tenemos que demostrarlo. Y nadie es profeta en su tierra hasta que vienen de fuera y nos dicen que tenemos un vino muy bueno. Nos toca abrir camino, porque somos una industria muy nueva en la isla, y todo lo que sea demostrar que los vinos son buenos es una ayuda. Tenemos que convencer a los propietarios de los restaurantes para que nos incluyan en sus cartas. Creo que empezamos a abrir esa barrera hace unos cinco años, haciendo mucho trabajo de campo, yendo a muchos restaurantes, dándoles a probar. Ahora nos toca seguir conquistando a los restauradores y a los comensales, que son quienes deciden bebérselo.
Además, somos un sector importante dentro del campo de Menorca, que cultiva la tierra, genera empleo y riqueza. Y estamos recuperando zonas totalmente abandonadas, con una buena inversión. Al final, que el sector del vino funcione implica también esa parte de recuperación de la tierra, y es una fuente más de riqueza para el campo y de revalorización del medio rural. Además de ser un complemento a la industria turística de calidad.
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