Foodies on Menorca
Bep Al·lès/Ferreries - Entre las experiencias gastronómicas que todo foodie viajero debería vivir en Menorca está el descubrimiento de sus embutidos tradicionales. La sobrasada, la carn i xulla y el cuixot —también conocido como camot— forman parte de la despensa histórica de la isla y explican una manera de entender la cocina campesina, el cerdo y la conserva que todavía hoy mantiene toda su fuerza.
Son productos con carácter, elaborados a partir de recetas antiguas y de un saber hacer transmitido de generación en generación. La sobrasada menorquina, untuosa y llena de sabor, es perfecta sobre una rebanada de pan, sola o ligeramente tostada. La carn i xulla, más firme e intensa, combina magro y grasa con ese punto especiado tan propio de la cocina de la isla. El cuixot o camot, de sabor profundo y textura marcada, es una de las grandes piezas de la charcutería menorquina.
La recomendación es probarlos durante las vacaciones, especialmente por la noche, como aperitivo sencillo y auténtico, acompañados de pan payés, queso de Menorca y un vino de la isla. Pero también son una magnífica compra para llevarse a casa después del viaje y alargar el recuerdo gastronómico de Menorca más allá de la estancia.
Lo mejor es buscarlos en carnicerías locales, tiendas de los mercados y establecimientos especializados en producto de Menorca, donde se puede encontrar elaboración artesana y consejo de proximidad.
Una experiencia top para quienes entienden que la gastronomía también se guarda.
Foodies on Menorca
Foodies on Menorca
Foodies on Menorca