Foodies on Menorca
Bep Al·lès/Ciutadella - Entre las experiencias más delicadas y singulares que puede descubrir un foodie viajero en Menorca está la manzanilla de Menorca, una planta endémica de flores amarillas, pequeñas y luminosas, que parecen guardar en su interior el color del sol mediterráneo.
La manzanilla, Santolina magonica, suele recogerse alrededor de San Juan, cuando el paisaje menorquín vive uno de sus momentos más intensos. Es mucho más que una planta aromática: forma parte de la cultura popular, del conocimiento tradicional y de esa antigua relación entre las personas, la tierra y las plantas que han acompañado la vida cotidiana de la isla.
Sus propiedades medicinales son bien reconocidas y, además, también tiene interés en agricultura ecológica, donde se utiliza para ayudar a controlar plagas y enfermedades que afectan a otras plantas. Este doble valor, doméstico y natural, la convierte en un pequeño tesoro del patrimonio vegetal menorquín.
La manzanilla de Menorca es un endemismo gimnésico: una especie que, en todo el mundo, solo crece en Mallorca y Menorca. Su floración tardía es propia de algunas plantas mediterráneas antiguas, formadas en tiempos en los que el clima mediterráneo todavía no existía y las primaveras y los veranos eran más lluviosos. Por eso algunos de estos endemismos acumulan millones de años de historia.
Para quienes buscan una Menorca más auténtica, la manzanilla es una experiencia sutil: aroma, paisaje, salud, tradición y memoria natural. Un pequeño tesoro amarillo que también hay que saber mirar, respetar y valorar.
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