Foodies on Menorca
Cada viernes, el Mercado de Binissalem llena de vida el centro de este municipio del Raiguer, convirtiendo la plaza y las calles cercanas en un punto de encuentro donde conviven tradición, producto local y ambiente de pueblo. Es uno de esos mercados semanales que conservan el espíritu auténtico de Mallorca: puestos de toda la vida, payeses que venden lo que han cosechado ellos mismos y artesanos que muestran su oficio con orgullo.
El recorrido es agradable y variado. Los puestos de fruta y verdura destacan por la calidad y la proximidad del producto: tomates madurados al sol, pimientos llenos de color, higos, uvas de temporada y hierbas aromáticas recién recogidas. También encontramos una buena selección de quesos, embutidos y pan artesanal, que convierten el mercado en un paraíso para los amantes del producto local. El camaiot, la sobrasada o el queso de oveja nunca fallan.
Otro atractivo es la presencia de puestos de artesanía y pequeños productores. Cerámica, ropa de lino, piezas hechas a mano y productos naturales complementan una oferta diversa que va más allá de la alimentación. Tampoco faltan flores, plantas y planteles para los aficionados al huerto o al jardín.
Pero el Mercado de Binissalem es más que un lugar de compra: es un espacio donde la gente se saluda, conversa y aprovecha para tomar un café o un “berenar” en los bares de la plaza. Este ambiente social forma parte de su identidad y se mantiene vivo semana tras semana.
Un mercado que merece una visita tanto si buscas producto fresco como si simplemente quieres disfrutar de una mañana de viernes respirando la Mallorca más auténtica.
Ficha técnica
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